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Los hackeos continúan: Sega (también) muerde el polvo

Un ataque informático a la red Sega Pass ha dejado al descubierto los datos personales de un millón de usuarios, aunque parece que de momento, no su información bancaria. Y la cuestión es que ya casi no nos sorprendemos.

Los demoledores ataques contra diferentes servicios de Sony, que se saldaron con unos 80 millones de usuarios afectados y algo más de un mes sin PlayStationNetwork, parecen haber iniciado una tormenta de ataques informáticos que nos hace preguntarnos, como poco, si no estamos siendo demasiado confiados al darles nuestros datos a empresas que no parecen protegerlos demasiado.

Varias plataformas de juegos online, el Congreso de Estados Unidos o la propia CIA han sufrido ataques en las últimas semanas, cometidos por diferentes grupos, con diferentes técnicas. Incluso Citigroup ha admitido un ataque, haciéndonos dudar de que el sistema financiero esté a salvo del peligro.

Puede parecer algo confuso que LulzSec, inmerso en una campaña de denunciar fallos de seguridad y responsable por ejemplo del ataque a la CIA, se ofrece a vengar a Sega. Pero hemos de recordar que se trata de un grupo que tumba una página o critica la seguridad deficiente de otra, pero también felicita a Nintendo cuando no logran acceder a información sensible en sus servidores. Y, al parecer, adoran la Dreamcast.

Y mientras asistimos perplejos al desastre de seguridad reinante, el ex hacker Aaron Crayford señala en un interesante artículo en TechCrunch que el auténtico desafío para esta nueva generación es hackear el sistema desde dentro. Es decir, mantenerse en el sector, llegar a directivo y en su día, cuando alguien logre crear algo fantástico pirateando su producto, contratarle en lugar de enterrarle en abogados. Pero si entre tanto les cogen, añade Crayford, "si te preguntan cómo lo hiciste, simplemente responde 'magia'".


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