¿Estudias o trabajas?

Rodolfo Carpintier, Presidente de DaD

Cada día más, recibo propuestas de jóvenes universitarios que, frescos del último curso de su carrera, quieren emprender su propio proyecto. A veces no se entiende el que, aunque directamente solo podemos invertir en un máximo de 7 empresas al año -desde cada una de las DaDs mundiales, claro está- en realidad, ayudamos a generar más de un centenar de empresas "no invertibles".

Hay empresas viables y empresas invertibles. Muchos de los proyectos universitarios que nos llegan están en la primera categoría, viables. ¿Cual es la gran diferencia? Un proyecto viable es el que produce beneficios y paga las nóminas de los empleados. Un proyecto invertible busca crecimientos exponenciales y gran capacidad de crecimiento de los valores de un inversor.

Parece sencillo de entender, pero la mayoría de los emprendedores pierde el tiempo buscando inversión cuando lo deberían invertir en buscar clientes.

Si tengo una idea sobre una necesidad que he detectado y creo que tengo la clave para resolverla, lo primero que tengo que hacer es analizar si se trata de una necesidad de nicho o realmente tiene detrás un potencial crecimiento que requiere -y posibilita- el que un inversor se interese por ella.

Si no es así, si realmente estoy buscando ingresos para pagar nóminas y compañeros de viaje en la empresa, lo que tengo que hacer es "currarme" una gran propuesta, contrastarla con 5 o 6 clientes potenciales, volver a "mejorarla" con los inputs de los clientes visitados y hacer ya ventas.

En ese caso, estaré en el camino de crear una empresa viable, con beneficios, que nunca valdrá cientos de millones, pero que me hará crear mi propio entorno de trabajo y satisfará muchas de mis visiones de futuro.


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