La BBC estudia regular los tuits de sus empleados

La BBC preferiría que sus empleados -ya sean estrellas de televisión o redactores de noticias- se guardaran para sí las noticias y rumores de los que se enteran en la oficina. Especialmente, cuando se trata de contarlos en Twitter.

Este plan llega después de que a varios famosos y empleados de la cadena se les escapara en tuits información sobre programas de la BBC que la cadena no quería anunciar aún. Así que ahora el grupo está considerando prohibir los tuits personales sobre trabajo o colaboraciones para asegurarse el control sobre su información.

Pero esta no es la única polémica sobre lo que pueden y no pueden decir los británicos en Twitter. El reciente escándalo Ryan Giggs -en el que todo el mundo sabía a qué futbolista se acusaba de tener una aventura, pero ningún medio británico podía pronunciar su nombre- fue un ejemplo claro de la contradictoria legislación británica que permite a una persona solicitar un veto judicial para que no se hable de un tema privado en los medios (o incluso decir que se les ha prohibido comentarlo), en una era en la que cualquier ciudadano de a pie pueden comunicarse con el mundo en 140 caracteres. Aunque no del todo sin consecuencias.

Al igual que muchos medios de comunicación, la BBC tiene unas guías que aconsejan a sus empleados cómo utilizar servicios online como los medios sociales. Estas guías, que con frecuencia intentan evitar futuros problemas legales para el empleado o la empresa, son recomendaciones de la compañía. Imponer en el contrato una norma sobre el empleo de cuentas personales en Internet es un asunto muy distinto, con claras implicaciones de libertad de expresión, y es probable que no todo el mundo lo aceptara sin más.


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