Si un mono hace monerías, ¿de quién son los derechos?

Cindy es una mona. Concretamente, un macaco que vive en una reserva natural en Indonesia. David Slater es un fotógrafo, y más concretamente, uno que estaba haciendo fotos en la reserva donde vive Cindy, cuando dejó a un lado la cámara y la mona decidió jugar con ella.

La cuestión es que intrigada por el flash, Cindy logró hacerse un par de fotos enfocadas -que ya es más de lo que podemos decir algunos- dando pie a la curiosidad inocente de la semana. La historia se difundió por Internet, y probablemente hubiera pasado sin pena ni gloria de no ser por un detalle: alguien reclamó los derechos.

En concreto, la agencia Caters, para la que trabaja Slater, reclamó a TechDirt que retirase las imágenes porque son de su propiedad, despertando todo un torbellino de dudas y análisis legales sobre si de verdad puede la agencia registrar unas imágenes que no tomaron sus empleados, sino un animal con una cámara de la empresa.

Y a su vez, este caso plantea dudas no sólo sobre las obras que hemos visto en el pasado firmadas por chimpancés, gatos o elefantes, sino de obras de arte creadas por procesos mecánicos, y sobre la legitimidad de las reclamaciones de copyright cuando no hay humanos de por medio.

De momento, cuando se trata de las fotos de Cindy, Casters afirma que los derechos son suyos, otros responden que deberían ser de dominio público, y no parece que haya referentes legales para decidir sobre el asunto, aunque las normas parecen indicar que para poder registrar una obra, tiene que estar hecha por un humano.


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