Las redes sociales que vienen

Facebook está en pleno apogeo. Dejando atrás crisis de privacidad, películas poco halagadoras y un constante flujo de demandas que ya nos parece ruido de fondo, la red social cuenta con 750 millones de usuarios activos, es la primera fuente de tráfico en Estados Unidos y prepara una esperada salida a bolsa.

Hasta ahora, las mayores rivales de Facebook por el tiempo de los usuarios son plataformas muy similares, con frecuencia clones. Algo distintas son Twitter y LinkedIn. Pero la primera insiste en que es un medio, no una red social. La segunda es probablemente el competidor más acérrimo de Facebook, pero cada vez se parecen más, porque ambas intentan arrebatarse sus competencias.

Con su corte de imitadores y aduladores, Facebook es uno de los grandes imperios de la red. Pero allí donde haya un imperio, aparecerá un rebelde.

Redes sociales, de otra forma

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Los primeros en llamarnos la atención fueron los creadores de Diaspora. Inspirados por las críticas a la privacidad de Facebook, un grupo de chavales propuso una red social diferente, donde los usuarios pudieran controlar sus datos. Aparecieron en el New York Times, atrajeron una legión de seguidores -y una jugosa inversión en efectivo- y un año después, hemos visto atisbos de la versión alpha.

En el extremo opuesto encontramos a Color. Esta plataforma combina teléfonos inteligentes, geolocalización, fotos y un ansia de compartir con el mundo difícil de superar. Su tecnología permite compartir fotos entre todos los usuarios que están en el mismo bar, ya sean amigos o desconocidos. Una vez conectados, sus miembros seguirán viendo las fotos de aquella chica con la que coincidieron en un concierto o el amigo de un amigo que dio aquella fiesta.

Por si la falta de privacidad de Color no fuera lo bastante polémica, una millonaria inversión antes siquiera de que se viera el producto despertó los fantasmas de la burbuja. Después, sus 40 millones de dólares se han quedado pequeños ante los bombazos de los últimos meses, pero la salida de uno de sus fundadores lo hace aparecer como un proyecto más bien fallido.

El extremo en esta línea, sin duda, sería la prometida red social de Anoynmous, pero de momento no hay más que una promesa de crear un entorno completamente anónimo y sin censura alguna. No tenemos claro en qué se diferenciaría de 4chan.

Un rival a tener en cuenta es Path. Esta red social también se centra en los móviles, como Color, pero recupera la idea de Diaspora de control de la información. Basándose en la teoría de que en realidad, los humanos sólo se relacionan de forma cercana con un número finito de personas, Path impone un límite de amigos a sus usuarios para convertir la plataforma en un entorno más íntimo y privado.

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Las fotos cobran cada vez más importancia en estas formas de relacionarse, y así encontramos redes que giran en torno a las imágenes. Desde la popular Instagram, que ya tiene cinco millones de usuarios, hasta la irreverente Gnonstop Gnomes, que nos propone ir pasándonos gnomos de jardín de teléfono a teléfono, la oferta de servicios para archivar, editar, intercambiar y comentar fotos empieza a ser más que generosa.

 

La apuesta de Google

El inesperado contendiente es Google. Inesperado no porque no hubiera intentado una y otra vez dar con la escurridiza “capa social”, sino porque había fracasado una y otra vez intentando dar con ella: Orkut es una red minoritaria, aunque con éxito en mercados como Brasil; Buzz indignó a medio mundo por, una vez más, cuestiones de privacidad. Lo social parecía la asignatura pendiende para el gigante de las búsquedas, hasta Google+.

En unas semanas, conseguir una invitación para Google+ se ha convertido en sueño y misión imposible. Dos de cada tres usuarios de la plataforma estarían dispuestos a cambiarse, y algo está cambiando en el aire. Microsoft asoma por el margen y despierta especulaciones sobre su posible entrada en el sector, aunque sea sin fecha ni presentación concreta.

No estamos diciendo que Google+ sea el próximo gran imperio. Ni siquiera estamos anunciando la caída del emperador Zuckerberg. Pero quizá, haya llegado el momento en el que Facebook y sus pares ya no sean las únicas dueñas de nuestra vida virtual.

Googleplus

 


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