BAQUIA

Nunca llueve a gusto de todos

Tengo a un emprendedor muy cabreado porque no me he tomado un café con él. Lo siento pero tengo que dejar que mi secretaria organice mi vida para tener alguna. La verdad, cada semana, cuando veo la Agenda, está más llena y no tengo espacio libre para casi nada que no esté ya programado.

Los pocos espacios libres que tengo, mi secretaria tiene instrucciones para dar prioridad a los emprendedores de las empresas participadas que tienen una necesidad urgente de hablar conmigo, luego tengo que atender a inversores -son ya 65- y además tengo que seguir haciendo mi trabajo.

El emprendedor al que me refiero cree que “se lo merece”. No lo dudo, pero si quiere hablar conmigo porque, al final no nos ha cuadrado la inversión en su empresa, algo que no decido yo únicamente, sino que lleva su propio proceso de toma de decisiones en el que interviene todo mi equipo, mi secretaria no lo considera -con razón- dentro de sus prioridades para mi.

No se trata de si “se merece” uno o no un café, sino de que los tiempos que tengo para ello son cada vez más limitados y los tenemos que priorizar. A mi me gustaría hablar con cualquier emprendedor, de hecho, cuando viajo por España y les veo, trato de prestarles toda la atención que se merecen.

No me estoy justificando, no creo que tenga que hacerlo, estoy simplemente explicando una realidad que no puedo cambiar. Sorry, pal.

Ah! y si te parece que mis charlas son enlatadas y copias de alguna americana, ya me dirás de cual, los americanos de moda hoy ni existían cuando yo empecé a hablar de las empresas del Siglo XXI en 1.993.


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