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Un estudio pagado por Samsung advierte sobre los efectos de las 3D

Pasar horas viendo una televisión en tres dimensiones puede producir fatiga, cansancio y pérdida de claridad en la visión, en comparación con las imágenes de las pantallas tradicionales en dos dimensiones. Estos efectos negativos parecen ser más acusados en una pantalla más cercana (por ejemplo, en el salón) que en una sala de cine.

Ése es el resultado de un estudio firmado por expertos de la universidad de Berkeley, en California, y habría pasado más o menos desapercibido de no ser por un detalle: entre los patrocinadores del estudio está el brazo de I+D de Samsung, la mayor fabricante de pantalllas 3D del mundo.

Pese al empeño de fabricantes, productores de contenido y cineastas, a los usuarios no les termina de convencer eso de meter en su casa una pantalla de tres dimensiones. Al precio, los inconvenientes técnicos y la aparente falta de interés que despierta se suma además la sospecha de que las imágenes tridimensionales puedan resultar perjudiciales para la vista.

La propia Samsung enumeró en su día una lista de posibles efectos adversos -por ejemplo, mareos- de las 3D, en el clásico documento de advertencia que nos recomienda, por ejemplo, no meter animales en el microondas. Después Nintendo hizo lo propio al lanzar su consola portátil 3DS, señalando que podría ser desaconsejable para niños pequeños, aunque luego aclaró que en realidad no había mucho de lo que preocuparse.

La intención de Samsung al financiar el estudio californiano parece clara: despejar las sospechas sobre sus pantallas, aunque no parece que hayan conseguido precisamente el resultado deseado. Al menos, parece que el cine es menos problemático.


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