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Reino Unido se plantea cerrar medios sociales en caso de disturbios

Reino Unido intenta recuperarse de unos disturbios que han estremecido a muchos británicos mientras otros tantos saqueaban tiendas, y sus políticos intentan determinar cómo ha pasado, por qué, y cómo pueden evitar que se repita. Y para esto último han considerado bloquear temporalmente medios y redes sociales en caso de disturbios, para evitar que la gente se coordine.

Esta posibilidad ha sembrado en la alarma entre los internautas y defensores de derechos digitales, que comparan esa medida con los cierres de Internet realizados por ejemplo, por el ex presidente de Egipto Hosni Mubarak. Ese ejemplo muestra dos cosas claves: que es una práctica utilizada por gobiernos que no respetan los derechos civiles, y que no sirve absolutamente para nada.

La relación de los gobiernos del mundo con Internet es, digamos, lejana. Aunque la mayoría de los líderes mundiales no parecen comprender del todo cómo funciona eso de la Red, algunos empiezan a verle posibilidades y, por ejemplo, tiran de vídeos virales o medios sociales en tiempos de campaña.

Pero cuando no se trata de reunir votos sino de gestionar protestas, la aproximación es más bien opuesta, y en ocasiones vemos a los países democráticos no siempre tomar decisiones similares a las de estados autoritarios. Como Australia, que tiene un polémico filtro al estilo del chino, pero en lugar de información sobre la plaza de Tiannamen censuran páginas sobre eutanasia.

Es comprensible que la primera reacción de los gobernantes ante algo que no controlan sea intentar ponerle barreras. Ya sea bloqueando páginas del movimiento 15M desde las bibliotecas madrileñas, suspendiendo Twitter y BlackBerry Messenger en caso de revueltas en Reino Unido o pidiendo a Facebook y Twitter que retiren los mensajes que les parecen peligrosos, los políticos deben comprender que -intentar- echar el cierre a la Red es una técnica que hace más daño que bien.


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