¿Qué vale un negocio en marcha? Valor real y valor potencial

Por Rodolfo Carpintier, Presidente de DaD

¿Qué vale un negocio en marcha? Tradicionalmente, ha sido una mezcla de matemáticas y de supuestos de futuro. A medida que las Bolsas están, cada día más, controladas por sofisticados programas de gestión de activos, con momentos automatizados de compra y venta de acciones, empieza a ser difícil "entender" qué hay que hacer para invertir mejor.

Y si eso es lo que pasa en Bolsa, ¿cómo invierto en activos de empresas emergentes que -en la mayoría de los casos- no tienen todavía matemáticas probadas y todo lo basan en supuestos?

Vamos a un mundo "low cost", sin lugar a dudas. Incluso un producto de lujo se compara por Internet y se intenta comprar a un precio rabiosamente rebajado. Eso nos lleva a estructuras empresariales muy livianas, bajos costes fijos y crecimiento de los ecosistemas de soporte externos que son siempre variables.

Yo entiendo que a nadie le guste que su puesto de trabajo pierda valor, pero si lo hace, no queda más remedio que aceptarlo y entender que en esta sociedad, cada día más atomizada, para ganar hay que apostar y aportar valor a quienes nos pagan.

Yo puedo creer que mis precios son razonables porque "sólo" tengo un 20% de margen, pero si alguien encuentra la manera de ofrecer lo mismo a mitad de precio o gratis -algo cada día más frecuente- mi precio ha dejado de ser "razonable" y ha pasado a ser imposible.

Los modelos de negocio del siglo XX -la era industrial- partían de premisas que hoy ya no existen y que cada día cambian en algún aspecto clave. Si de repente el conocimiento, la atención y la individualidad tienen premio y son moneda de cambio, todos los modelos que no lo tengan en cuenta serán cuestionados y alguien los amenazará, casi siempre desde una start-up, que en muchos casos fracasará al inicio y tardará más tiempo de lo previsto en hacer mella en un mercado tradicional.

Cualquier empresario de hoy tiene que plantearse:

• ¿Qué hago si alguien ofrece mi producto gratis?
• ¿Cómo consigo ser rentable con unos gastos fijos que no superen el 30% de mi facturación?
• ¿Cómo consigo variabilizar los costes de todo cuanto produzco o sirvo?
• ¿De qué forma consigo una implantación global a un coste lo más bajo posible?
• ¿Cuáles son los mercados que crecen y cómo me implanto en ellos?

Cada día es más vulnerable quien copia al líder del mercado. Hay que inventar el espacio para liderarlo. No quiero ser Nestlé, quiero configurar al nuevo Nestlé del siglo XXI.

Tanto por hacer y hala, ¡todo el mundo de vacaciones! Si puedo, yo también…


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