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La destrucción de soportes

Por Departamento de Gestión de Áudea

Este es un caso que suciedió en una compañía de telecomunicaciones hace unos años. En pleno proceso de cambio del Call Cente, se producía el cambio de un edificio a otro. Lo cierto, es que los ordenadores de sobremesa se encontraban apilados en una sala porque iban a ser vendidos. Alguien comentó que había gente que se había llevado varios ordenadores.

La pérdida de estos equipos implicaba no solo el valor económico de los mismos, sino también de datos de negocio relacionados con la gestión de clientes, que son fundamentales para una empresa de telecomunicaciones. Lógicamente no se perdió la BBDD relacional de clientes, pero sí se filtraron datos esenciales de negocio fuera de la organización, y cuyo destino fue impredecible.

Lógicamente nos hubiéramos quedado más tranquilos si se hubieran establecido procesos de destrucción de soportes.

Para evitar este tipo de problemas, lo primero que hay que tener es un inventario. Ya que “si no sé lo que tengo”, “no sé lo que debo destruir”. En el propio inventario es importante especificar qué soportes son  destruidos y cuáles no. Es decir, aquellos que han agotado su ciclo de vida.

Una vez que sabemos lo que tenemos y lo que vamos a destruir, a los soportes hay que despojarles de toda la información que contienen. En el caso de soportes informáticos hay que poner especial atención en los soportes extraíbles, como son cintas, discos, discos de flash, unidades (drives) de disco duro, CD, DVDs.

En cuanto a los soportes impresos su destrucción pasa por la no utilización de papeleras. Es muy recomendable el uso de destructoras de papel, que desde nuestro punto de vista es el mecanismo más efectivo de destrucción de la información, incluso frente a la utilización de contenedores por parte de empresas de tratamiento de papel que se encarguen de su posterior destrucción.

Quizás la solución hubiera estado en las buenas prácticas de ISO 27002


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