Los gadgets son para el verano

Tanto si hacemos la maleta con precisión milimétrica como si nos limitamos a ir arrojando cosas casi al azar entre camisetas hechas un burruño, los gadgets y sus accesorios van ocupando más y más espacio en nuestro equipaje.

Que nos llevamos el teléfono nadie lo duda, pero otra cuestión es cómo nos lo llevamos. Fundas resistentes al agua, flotantes o incluso una humilde bolsa hermética para congelados nos pueden echar una mano en el proyecto de mantener nuestro smartphone a salvo del agua y de la arena. Y además, también sirve para el iPod, la cámara, la consola portátil…

El principal problema que nos plantean los viajes en lo que a tecnología se refiere suele ser la batería, que rezamos con poder cargar gracias al obligado lote de adaptadores. Aquí es donde entran cargadores solares, otros que cargan el cacharro a base de movimiento -más caros- o el cargador para la bici de Nokia. Al fin y al cabo, la propia bici es casi un gadget.

Como solemos aprovechar la oportunidad para viajar, no hay un mejor momento para probar los prismáticos digitales de Sony, que además de ampliar imágenes hacen fotos y graban vídeos, o para echarles un vistazo a las aplicaciones para tablets y smarthpones que nos ofrecen guías de viaje o de museos, sin olvidar las que nos ayudan a compartir las fotos que sacamos. Claro que estos cacharros hay que pagarlos.

Boat

Puede que los menos pudientes que no lograron hacer con un TouchPad a 99 dólares prefieran conformarse con un DVD portátil para entretener a grandes y pequeños durante el viaje, mientras que unos altavoces pequeñajos con forma de pieza de Lego garantizan música allá donde haya un reproductor.

Menos electrónicos, pero no por ello menos veraniegos, son artilugios analógicos como la barbacoa plegable, la fábrica de polos, la balsa hinchable para jugar a Kinect –que también vale para la piscina- y, por supuesto, un par de pistolas de agua.

 


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