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Recordemos: Apple y Jobs siguen vivos

Una de las consecuencias más llamativas de la dimisión de Steve Jobs como consejero delegado de Apple es que la gente -analistas, periodistas, directivos del sector…- ha empezado a hablar de él en pasado, como si estuviera muerto. Y a mirar de reojo a la compañía, como si fuera a implosionar en cualquier momento.

Nadie niega que Jobs esté enfermo, incluso muy enfermo. Pero sigue vivo, por mucho que tanto obituario en vida nos haya preguntarnos lo contrario, y lejos de desaparecer de la faz de la Tierra o revelar que no es de este planeta, tiene planes de seguir vinculado a Apple como presidente del consejo.

En cuanto a la propia Apple, disfruta de una salud envidiable. Hace poco se convirtió brevemente en la empresa más valorada del mundo, y ayer tampoco sufrió demasiado. Tras una pequeña caída inicial en bolsa, terminó la sesión perdiendo sólo un 0,70 por ciento de su valor, reflejando la fe de los inversores en el segundo de Jobs, Tim Cook.

Pocos dudan de la capacidad de Apple para seguir creciendo en los próximos meses o incluso años, aunque lo está por demostrar es si con el paso del tiempo lograrán mantener el afán revolucionario que ha hecho de Apple una de las compañías más cool, rentables y prestigiosas del mundo.

Cook, que cuenta con el respaldo de los analistas y la confianza de sus empleados, ha cubierto el puesto de Jobs en sus tres bajas por enfermedad -la última, desde el pasado enero-. El jueves envió un correo a sus empleados prometiéndoles que "Apple no va a cambiar".

"Atesoro y celebro los principios y valores únicos de Apple", añadió. "Vamos a seguir haciendo los mejores productos del mundo que fascinan a nuestros clienten y hacer a nuestros empleados increiblemente orgullosos de lo que hacen".

[Imagen de manjulakoza vía Flickr]


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