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Mi vecino, Steve Jobs

Estamos acostumbrados (o lo estábamos, antes de su retirada forzosa) a ver a Steve Jobs en las tumultuosas presentaciones de nuevos productos de Apple y en alguna que otra aparición pública. Pero también hay quien se lo encuentra en barbacoas o cumpleaños infantiles: sus vecinos.

Uno de esos vecinos es Lisen Stromberg, una periodista y escritora que conoce a Jobs desde hace años por compartir calle en el mismo barrio de Palo Alto. Y ahora que tanto se habla (más si cabe) de Jobs, ha publicado en su blog un post en el que nos muestra un punto de vista diferente al que estamos acostumbrados sobre el genio de Apple.

Lisen cuenta que conoció a Jobs hace años en una fiesta en una de las casas del barrio. Asegura que era tal el magnetismo que desprendía que se quedó sin habla, y hasta se confundió al pronunciar su propio nombre. Después, cuando Jobs se divertía jugando con su hijo en la piscina, se dio cuenta de que en realidad se encontraba ante un humano.

Casajobs

Más tarde coincidió con él en una charla en el colegio donde estudiaban sus hijos. Mientras una profesora hablaba de la importancia de la educación, ella y el resto de padres aparentaban escuchar con normalidad sentados al lado de Steve Jobs. Tampoco debió ser fácil mantener la compostura cuando le vieron disfrazado de Frankenstein en una fiesta de Halloween.

Lisen asegura que con el tiempo se acostumbró a ver a Steve por las calles del vecindario o recibiendo ejecutivos en su casa, y que éste siempre le devolvió el saludo con una sonrisa, demostrando que los genios también pueden ser buenos vecinos.

Pero ahora, como todo el mundo sabe, las cosas han cambiado con su enfermedad. Y aunque Lisen sea una más de las millones de personas que escriben con un MacBook Air y hablan con un iPhone, asegura que siempre recordará a Jobs el día de la graduación de su hijo con lágrimas en los ojos y orgullosa sonrisa de padre. Y que ese será su legado más importante.


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