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Amazon prueba a crear sus propios puntos de reparto

Amazon nunca descansa. Mientras prepara el lanzamiento de su tableta, hace negocio en la computación en nube y da un golpe sobre la mesa al lanzar un servicio de música sin discográficas de por medio, se acuerda de mejorar su negocio tradicional, que, recordemos, consiste en vender cosas por Internet y mandarlas a sus clientes.

El nuevo proyecto en el que están trabajando es algo sencillo a la par que útil: una reinvención de los apartados de correos. La idea es crear un casillero en una esquina del supermercado 7eleven local (que abre pronto y cierra tarde) para que el repartidor de Amazon pueda dejar allí los paquetes, en lugar de perseguir a los clientes que nunca están en casa.

El primer casillero ha aparecido en Estados Unidos, y su foto no ha tardado en llegar a blogs y páginas de tecnología. Se trata de un gran armario gris, con cajones de distintos tamaños y una pantalla en el centro que según los empleados del supermercado, no se pondrá en marcha hasta el viernes.

Según el diario de News Corp para el iPad, The Daily, los clientes de Amazon recibrán un código que tendrán que teclear en un teclado numérico situado bajo la pantalla, para así abrir el cajón pertinente y recibir su paquete cuando mejor les venga.

Es probable que la idea convenza a cualquiera que haya comprado por Internet o esperado paquetes en su casa, pero los consumidores no son los únicos implicados aquí. El experimento con los primeros casilleros mostrará si al supermercado le compensa tener toda una pared ocupada con un armario, ya que no está claro qué gana la tienda con todo este sistema.


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