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Los desafíos de Meg Whitman al frente de HP

HP cambió de CEO la semana pasada. Leo Apotheker, que no ha llegado a cumplir un año en el cargo, se despedía anticipadamente del puesto por (entre otras cosas) su falta de tacto al anunciar que HP estaba considerando abandonar la fabricación de PCs, donde ha sido líder mundial durante muchos años.

Para ocupar su lugar llega Meg Whitman, que estuvo diez años al frente de eBay para convertirla en referencia de las subastas y el comercio electrónico. Tras dejar eBay, Whitman tanteó la posibilidad de meterse en política, pero vuelve ahora a la dirección de una gran empresa tecnológica.

Sin embargo, si hemos de hacer caso a la opinión de los inversores, no ha sido una decisión acertada, o bien aquéllos no tienen mucha confianza en la capacidad de Whitman de sacar adelante los muchos embrollos que se va a encontrar en HP. El viernes, un día después del cambio de CEO, las acciones de HP caían un 4% para llegar a su valor más bajo en seis años, desde mayo de 2005.

¿Qué desafíos se va a encontrar Whitman cuando se siente hoy en su nuevo despacho? Para empezar, deberá poner un poco de cordura en la dirección de una empresa con 320.000 empleados y 125.000 millones de dólares de ingresos anuales.

Y es que si Apotheker no ha estado muy afortunado tomando decisiones al frente de HP (¿y si hubiese pensado antes en rebajar el precio de la TouchPad en lugar de cancelar su producción, por ejemplo?), tampoco su predecesor, Mark Hurd, despedido tras un turbio asunto sexual, será precisamente un ejemplo a poner en las escuelas de negocio.

Algunos analistas creen que HP deberá afrontar una gran reestructuración, como la que llevó a cabo IBM en la década de 1990, cuando despidió a 150.000 empleados, cerró su división de hardware y se centró en el software y los servicios.

Así pues, qué hacer con la fabricación de ordenadores será una decisión crucial. Las ventas de hardware (PCs e impresoras) suponen un tercio de los ingresos de HP, pero el problema es que el margen de beneficio es cada vez menor, ante la enorme competencia en precios del resto de fabricantes y la pujanza de las tabletas.

Antes de fin de año Whitman tiene intención de tomar una decisión al respecto. Podría intentar vender la división de hardware (difícil, dado lo devaluada que está, ente otras cosa “gracias” al Apotheker), o bien separarla mediante un spin off y crear una empresa independiente (también difícil, ya que sería como extirpar el corazón del negocio).

También deberá decidir si retoma la producción de tablets (¡era el precio, estúpido!) y smartphones. Si se retira de este mercado, debe hacerlo definitivamente, sin titubeos ni dudas, o le pasará como a Nokia: deberá dedicar después ímprobos esfuerzos a recuperar el terreno cedido.

Claro que si deja el hardware, el problema (otro más) será encontrar hueco en sectores donde ya hay grandes dominadores, como los servicios (ahí está IBM), las redes (donde manda Cisco) o el cloud (donde todos quieren estar). O haciendo cualquier cosa donde colisione con Google, cada vez más diversificada. No será fácil que un paquidermo ceda siquiera unos centímetros de su territorio a otro.

En definitiva, hoy será una jornada complicada para Meg Whitman. La primera de muchas.


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