Pese a las tabletas, E Ink mantiene sus previsiones para los lectores electrónicos

Los lectores electrónicos han demostrado desde el lanzamiento del iPad que no sólo resisten, sino que siguen creciendo. De modo que E Ink, fabricante de muchas de esas pantallas de tinta electrónica, sigue pensando que alcanzarán su objetivo de vender entre 25 y 30 millones de lectores este año, según Digitimes.

Muchos de los clientes de la empresa lanzarán nuevos modelos de sus lectores antes de las Navidades, y la empresa calcula que los envíos de estos dispositivos crezcan en un 50 por ciento la segunda mitad del año respecto al primer semestre.

Lo cierto es que pese al furor que hacen las tabletas, dispositivos como el Kindle de Amazon o el Nook de Barnes & Noble han demostrado ventas más que respetables -en ocasiones compitiendo con productos hermanos, como el Nook Color de B&N- gracias a una masa de usuarios que quieren un gadgets simplemente para leer y, de hecho, leen más que cuando se limitaban al papel.

Mientras tanto, algunos siguen en un universo paralelo. En un artículo de la web El Confidencial, el director de Ediciones Siruela Manuel Gil aseguraba que eso de los lectores electrónicos es "una imposición de la industria de la cacharrería digital y sus gurús", y que "a 300 euros de media es prohibitiva para franjas enormes de chavales". Lo que nos suena un poco raro, no sólo por las cifras de ventas de esta cacharrería sino porque modelos estrella como el Kindle o populares como los Papyre se pueden conseguir ya por menos de 200 euros.


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