La ira que no cesa: cambios en los servicios online

Dentro de su plan de integración con Facebook, Spotify obliga ahora a sus nuevos usuarios a registrarse desde la red social. ¡Horror! ¡Fatalidad! Cunde la indignación entre los usuarios, y eso que muchos ya tenían cuenta y ni siquiera tienen que pasar por el aro.

Esta polémica llega días después de que los enésimos cambios en Facebook provocaran su correspondiente ola de quejas, reflejadas en cómics y vídeos, porque el aspecto del perfil ha cambiado y a lo mejor no queremos contarle a todo el mundo la historia de nuestra vida.

La mayoría de estas quejas tienen que ver con la interfaz. No nos gusta que cambie la forma en la que entramos a un sitio, no nos gusta que tenga otro color o que no podamos casi encontrar las opciones del menú con los ojos cerrados. En cambio, otras cosas que no vemos no nos molestan tanto, aunque nos afecten más de cerca.

Por ejemplo, la polémica ante la admisión de Facebook de que sí, rastrean nuestra navegación incluso cuando hemos salido de Facebook, parece menos sonada. Y Dios nos libre de leernos los términos de uso, aunque el cambio nos haga renunciar a derechos legales. Si no lo vemos, no nos duele tanto.

[Imagen de Jim Linwood, vía Flickr]


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