Steve Jobs, visionario

El de hoy es un día para el recuerdo. Abundan las recopilaciones de frases de Steve Jobs, se recupera el ya legendario vídeo de su discurso en Stanford y se multiplican los homenajes, improvisados o no, de usuarios e industria. Nosotros queremos hacer un repaso a algunas de sus grandes aportaciones al mundo del siglo XXI.

Interfaz. Conceptos como el ratón, las carpetas con forma de carpeta y otras pequeñas cosas que permiten que cualquiera pueda utilizar un ordenador sin formación previa se las debemos a sus creaciones.

Diseño. No hay muchas dudas de que Steve Jobs nos liberó de las cajas beige. Su amor por el arte y su confianza en los diseñadores nos dieron ordenadores curvados y de colores, ordenadores en cajas diminutas, máquinas, en definitiva, bonitas. Algunos experimentos, como el ratón redondo, no fueron tan acertados, pero sus propuestas siempre fueron un soplo de aire fresco entre tanta caja beige, gris o negra.

Eva

Pixar. En 1986, Jobs compró Pixar, creadora de algunas de las películas de animación más populares y pionera de este nuevo género. Nadie puede dudar la influencia de Apple al ver a la temperamental Eva de Wall-E.

Música. La revolución que supuso iTunes, y los iPod que dieron alas a la tienda de música, cambió el negocio de la música para siempre. Aunque algunos tardaron un poco más en darse cuenta.

Móviles. De ser un accesorio para ejecutivos estresados a tesoro y juguete para el común de los mortales, los smartphones se convirtieron en una extensión de nuestras vidas gracias, en buena parte, al iPhone. Ahora, el iPad está camino de hacer lo mismo por las tabletas.

Tiendas. Apple no es una marca. Es una filosofía. Y las tiendas físicas de la compañía en un mundo digital, tan blancas, tan luminosas, tienen mucho que ver con eso. No sólo ofrecen una sede visible y accesible para cualquier usuario, también se convierten en una especie de templos cada vez que hay un lanzamiento de producto. Y ahora, sirven como lugar de ofrenda para los que lloran a Jobs.

Obstinación. Puede que haya frustrado a los usuarios que querían Flash en el iPad, o a los desarrolladores descontentos con las normas de la AppStore. Pero esa obstinación en ocasiones desesperante también era lo que permitía a Jobs salirse con la suya, y lanzar productos impensables para otras compañías.

Inspiración. Es quizá la palabra más repetida en obituarios, condolencias y homenajes. Jobs no sólo quería sorprendernos y maravillarnos con mágicas puestas en escena. Quería animar a otros a crear, a superar las dificultades y, como superviviente de un cáncer y un transplante, a exprimir la vida al máximo. O, en sus propias palabras, "Haz lo que amas".

Decidnos, ¿qué nos falta en esta lista?


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