Apple después de Steve Jobs: de dónde vienen y adonde van

Jose Valle, Responsable de Desarrollo de ElSuper.com

Independientemente del fantástico equipo de Apple, Steve Jobs era el alma de la empresa. Cuando Steve Jobs estuvo fuera no le fue demasiado bien y, en términos de creatividad, de productos que puedan influir en nuestras vidas, lo que ocurra a partir de ahora con Apple no es algo que afecta sólo a los accionistas de la firma de la manzana. Millones de applefans estarán muy atentos a los nuevos productos que cree la compañía.

Como explicaba en el anterior artículo, la capacidad de Steve Jobs para reinventar la tecnología y humanizarla, el nivel de exigencia y de detalle no es algo que esté al alcance de todo el mundo. Si hablamos de la pasión, de la capacidad de enamorar al consumidor, es algo bastante más complejo. Porque además de un genio a la hora de crear, Jobs era un maestro en el arte de vender los desarrollos de Apple, de manejar los resortes del marketing para que sus productos alcanzaran la portada de todos los medios.

Steve Jobs no inventó los ordenadores, pero desde el primer Apple se dedicó a darle al público lo que éste no sabía que necesitaba, hasta lograr que lo deseáramos con la misma pasión. Cuando vi el primer Macintosh, por el 85 creo recordar, me enamoré de aquel aparato, tan peculiar, poco más grande que una caja de zapatos, sucesor del Apple Lisa.

El Macintosh era como muchos otros productos creados por Jobs, una revolución conceptual, reinventando el ordenador tal y como lo conocíamos. Incorporaba innovaciones como el ratón, la disquetera de 3 1/2 o un interfaz gráfico, que permitía representar distintos tipos de fuentes e imágenes en la pantalla. Todo ello existía antes de que Jobs lo agrupase dentro de aquel Mac primordial, pero él se adelantó en varios años al mercado, con un producto que cambiaba el paradigma del hardaware, el software y sobre todo la forma en que utilizaríamos los ordenadores los próximos 25 años. Es el origen de lo que hacemos en este  momento, yo escribiendo este documento y tu leyéndolo en el navegador. Da igual que hablemos de Windows o de Linux, Apple sentó las bases de la informática actual con aquel Lisa lanzado en 1983 y sus sucesores.

Por aquella época, después de haber estudiado informática, yo estaba realizando un master en diseño gráfico y era consciente de lo que significaba trasladar una idea al papel. Convertir un concepto en un diseño implicaba tirar de escuadra y cartabón, lápices, rotuladores, cartulinas de Pantone, letras transferibles de Letraset y una buena dosis de habilidad. Realizar un diseño era un trabajo artesanal, muy laborioso, en el que otro producto mágico vino a cambiar las reglas del juego: la impresora Apple Laserwriter, una de las primeras láser disponibles en el mercado, presentada también en 1985.

La Laserwriter sería la protagonista junto al Mac y programas como Aldus PageMaker de la revolución de la autoedición, que cambiaría para siempre el mercado del diseño y la impresión. Como en todo lo que apadrinó Steve, la Laserwritter incorporaba genialidades como el lenguaje Postscript de Adobe, gracias al cual era capaz de imprimir esas maravillosas fuentes que veíamos en la pantalla, trasladando hasta el último elemento de la cadena creativa, el papel, el concepto WYSIWYG.

Es en 1985, 10 años después de la creación de Apple, cuando Steve Jobs y Steve Wozniak son invitados a abandonar Apple. Ese mismo año Jobs monta Next, la compañía que creará NextStep el precursor del actual sistema operativo de los Mac. Aunque los planes de Jobs eran vender sistema completos, tras unos años de ventas muy por debajo de lo necesario, se centra en el desarrollo del software, construyendo productos para Sun y otras compañías alrededor de su sistema operativo orientado a objetos. Hasta 1997 Apple adquirirá  Next por 430 millones de dólares y Steve con todo su equipo vuelven a casa.

Unos meses después de poner en marcha Next Jobs compra Pixar, la compañía que reinventará la animación por ordenador. Pixar al igual que Next pasarán por serías dificultades económicas durante aquella época y  solo el dinero de Jobs, ganado gracias a las acciones de Apple, consiguen mantener la maquinaria en marcha. Pese a que la industria está enamorada de los cortos que realizan, del resultado de la aplicación de sus técnicas en películas como Terminator 2 o Abbys, el negocio consume muchos recursos y Jobs tiene que recapitalizar la empresa. Hasta 1994, año en el que se proyectará Toy Story en todos los cines del mundo, recaudando 200 millones de dólares en taquilla, una película que costó menos de 20 millones.

Si bien Jobs no fue una figura central en el desarrollo de Pixar, la animación era algo que comprendía, pero  estaba lejos del nivel de los ingenieros de la compañía; sí fue el garante de la continuidad de la empresa y sobre todo el responsable de gestionar la salida a bolsa, que multiplicó el valor de su inversión.

Durante esa década Apple continua desarrollando productos con diferente éxito, como los Mac II o Newton, el primer PDA del mercado, pero en una línea claramente descendente, alcanzando pérdidas de 700 millones de dólares en 1997. Un año después de la reincorporación de Steve, Apple anuncia unos beneficios de 55 millones en un trimestre. La llegada del Power Macintosh G3 y sobre todo del iMac son un revulsivo para la empresa que consigue beneficios todos los trimestres en 1998.

Llegando así hasta el 2000 y la década prodigiosa de Apple con el lanzamiento de los productos que todos conocemos: el iPod en 2001, los Mac  mini en 2005, los Macbook en 2006, el iPhone en 2007 y el iPad en 2010. Durante estos años crea un ecosistema aún más controlado, en el que es posible comprar música, libros o software desde los múltiples dispositivos. De nuevo no es Jobs el primero en utilizar este sistema, pero sí el que consigue obtener un rendimiento millonario.

En estas 2 décadas Apple ha revolucionado sectores como las artes gráficas, la creación músical o el vídeo. Ha contribuido a que muchas personas que no le tenían especial aprecio a los cacharritos comiencen a  utilizarlos a diario. Es difícil evaluar el impacto que el trabajo de Jobs ha tenido en la industria del conocimiento en general, pero sin duda será alguien que recordaremos siempre.

Y también parece obvio que la presencia de Steve Jobs en la compañía ha sido una parte importante del éxito de Apple. Tras su ausencia es probable que tengamos un par de años de sorpresas en el cajón, pero el desencanto de algunos con el iPhone 4S y las expectativas que inversores y consumidores han creado alrededor de sus lanzamientos me lleva a preguntarme: ¿cómo mantendrá Apple este nivel
de creación? ¿Serán capaces de sorprender al mundo con nuevos desarrollos?
Si centramos el éxito en Jobs, por muy válido que sea el equipo, su peculiar estilo de gestión deja abierto un horizonte de incertidumbre, que solo el tiempo aclará. Por lo que a mi respecta, les deseo lo mejor y que me sigan sorprendiendo los próximos 25 años.

Me permito aconsejarles que parezcan un poco más amigables. Hay demasiadas compañías feas en el mercado. Microsoft siempre ha parecido prepotente, imponiendo una informática muy mejorable; Google creo que se ha pasado de frenada hace tiempo, aunque no le haya afectado en su popularidad, es muy probable que le pase factura; y Apple es sin duda demasiado elitista y puntillosa en sus planteamientos de negocio.

Creo que tienen una magnífica oportunidad para alcanzar cuotas de mercado muy superiores en los próximos años cambiando ligeramente su política empresarial y abriendo la línea de producto, para llegar a un mayor número de clientes. Sin Steve Jobs tendrán que cuidar muchísimo más la imagen que ofrecen a consumidores y desarrolladores. Los accionistas imagino que estarán felices con la situación actual, pero puede no durar siempre. A la historia me remito.


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