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La meritocracia imparable

En la era industrial del Siglo XX existían muchas  maneras de “hacer bulto”. Te parapetabas detrás de un gran grupo y, con tal de no llamar demasiado la atención, pasabas desapercibido. La gente obtenía promociones por antigüedad o a dedo y, en muchos casos, los méritos tenían poco que ver con el éxito de la persona en una empresa. Era más importante a quién conocías y quién te protegía que lo que hacías.

Se ha terminado. en Siglo XXI los trabajos repetitivos lo harán las máquinas, los individuos tendrán que añadir valor o su puesto desaparecerá pronto. Los millones de trabajadores por cuenta propia crecerán de manera explosiva en la segunda mitad de este siglo y todos ellos tendrán que ofrecer sus servicios a empresas y personas añadiendo valor y demostrando su eficacia. No habrá mucho lugar para escoger a dedo a un amigo ni para promover a un sobrino.

En un siglo en el que los puestos de trabajo en grandes empresas serán menores año tras año, serán las PYMES de nuevo cuño las que impulsen los nuevos puestos y creen empleo, todo ello aderezado con una gran multitud de expertos independientes que se podrán contratar por proyecto o por horas a nivel mundial.

La creación de empleo será global y PYMES de menos de 50 empleados trabajaran con ellos en 5 o 6 países para optimizar costes y mejorar resultados.

Vamos, que no se ha visto todavía nada del gran impacto del cambio de siglo y la mayoría está esperando a que la crisis termine para volver al Siglo XX.

Que se olviden…


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