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Lo último entre los famosos es invertir en tecnología

California acoge los núcleos de dos de las industrias más fascinantes del mundo: Hollywood y Silicon Valley. Y aunque durante años parecen haberse ignorado mutuamente, parece que la cosa empieza a variar.

La culpa de todo es, probablemente, de Ashton Kutcher. El galán de Hollywood y marido de Demi Moore se ha convertido en una celebridad no sólo por sus películas o su mujer, sino por sus inversiones en empresas como Twitter, Flipboard, Path o Airbnb. Por no hablar de que durante meses fue el usuario de Twitter con más seguidores, que tampoco está mal.

Para redondear el chiste, Kutcher ha fichado por la serie Dos hombres y medio que se convirtió en la más vista de EEUU cuando la protagonizaba Charlie Sheen. Y su papel es el de un emprendedor de Internet, que lleva en su portátil pegatinas de las empresas en las que invierte en la vida real. Eso sí que es promoción. Aunque sólo fuera una vez, porque a la cadena CBS no le gustó la idea.

En un irónico giro de acontecimientos, uno que siguió su ejemplo pero en dirección opuesta fue Justin Timberlake, que había interpretado a Sean Parker, que fuera inversor y directivo en Napster y Facebook, en la película La red social. Timberlake es ahora uno de los inversores en la malograda MySpace, a la que quieren centrar en el mundo de la música.

Justin Bieber, ídolo adolescente y que le debe su fama a los vídeos que subía en YouTube, se ha apuntado al carro, al igual que Lady Gaga, inversora en Turntable, o Leonardo di Caprio, que ha invertido en la empresa de intercambio de fotos Mobli.

La modelo de bañadores Bar Refaeli, que no es tan famosa pero quizá pretende serlo a través de la inversión en Silicon Valley, o quizá reencontrarse con su ex di Caprio en una conferencia de tecnología. Sea lo que sea, está claro que adoptar una startup es la última moda en Hollwood.


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