Paul Allen quiere hacer naves espaciales

Mientras Bill Gates emplea su fortuna y su tiempo libre en las obras benéficas, el socio con el que fundó Microsoft ha ido encontrando intereses en la compra de equipos deportivos, las fiestas en yates o las demandas de propiedad intelectual a medio Silicon Valley. Pero su último hobby mira mucho más allá: al espacio.

Allen quiere unirse al grupo de empresas que está entrando en la industria aeroespacial tras años de liderazgo de la NASA. Aunque algunos están desarrollando naves para enviar suministros, primero, y personal, después, a la Estación Espacial Internacional, o para explotar el turismo espacial entre los más adinerados, parece que el primer objetivo de Allen es construir una gran nave que permita lanzar satélites al espacio por mucho menos dinero de lo que cuesta ahora.

Allen no estaría sólo en este sector, porque dos de las nuevas compañías que compiten con las tradicionales como Boeing en este negocio de ciencia ficción tienen estrechos lazos con la tecnología.

Blue Origin es propiedad de Jeff Bezos, consejero delegado de Amazon, mientras que Space X, que fabricará el cohete para el proyecto de Allen, está dirigida por el ex-PayPal Elon Musk, que también fundó la empresa de coches eléctricos Tesla. El tercero en discordia es Richard Branson, alegre empresario con negocios en el transporte aéreo, el turismo, la banca o incluso revistas digitales.

Está claro que este no es el negocio más seguro y estable del mundo, pero dado que Allen es uno de los hombres más ricos del planeta, no parece la persona peor preparada para invertir 200 millones de dólares en el asunto.


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