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Los cómicos hacen negocio en Internet

El mundo del espectáculo es una combinación de actores y actrices, representantes, productores, directores, guionistas, propietarios de productoras, distribuidores… y en esa mezcolanza es difícil introducir cambios que no alteren el delicado equilibrio al que han llegado unos y otros a lo largo de los años.

Así, cuando no son los actores los que hacen huelga por los derechos digitales de sus obras, son los cines los que se oponen a planes de emisión por Internet. Podría decirse que hace falta sentido del humor para hacer cambios.

Quizá por eso, los cómicos parecen ser los más hábiles a la hora de encontrar nuevos caminos. Valga de ejemplo Louis CK, monologuista estadounidense, que ha probado a ofrecer sus vídeos directamente en Internet, sin limitaciones DRM y por cinco dólares la descarga, en su propia página web. El resultado ha sido suculento: un millón de dólares en 10 días.

No es el único al que le va bien. Funny or Die, la página de humor fundada por Will Ferrel, se enorgullece estos días de unos 30 millones de dólares en ingresos anuales. Dos tercos del dinero viene de la publicidad en la web, y el resto de vídeos que ruedan promocionando algo concreto. Su último éxito, para que nos hagamos una idea, es este ebrio cuento de Navidad con Jim Carrey y Ryan Gosling. Y es que además, no les está costando reclutar a famosos de primer línea.

Tampoco podemos olvidarnos de Conan O'Brien, que se encontró sin programa en televisión pero logró remontar y convertirse en una de las estrellas en medios sociales -además de volver a la televisión- gracias a su inmensamente popular cuenta de Twitter.

Puede que Internet, con sus infinitos vídeos de gatitos, sea un medio más abierto a las risas y los cómicos que a otras formas de entretenimiento, pero como mínimo, estos tres expermentos han demostrado que se puede hacer dinero combinando la industria del entretenimiento con Internet.


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