Los hombres son más tercos con los gadgets nuevos que no entienden

Hay algo peor que montar un mueble de Ikea, y es montar los muebles de las muñecas. Y hay algo peor aún, que es (a veces) apañársela con ese nuevo gadget que nos han regalado por Navidad, y que no entendemos.

Ya sea instalar un home cinema, sincronizar el nuevo reproductor portátil o -horror- conectar un router, más de uno se pasa la mañana del 25 de diciembre o del 6 de enero (o ambas) entre un revoltijo de cables, libros de instrucciones, guías de inicio rápido y envoltorios de distinto material intentando que el cacharro de marras funciones de una vez.

Según la empresa de servicio técnico Geek Squad, que montó una línea de ayuda el pasado 25 de diciembre, a los hombres les cuesta mucho más pedir ayuda (ni que fuera pedir indicaciones con el coche), y además las mujeres agradecen mucho más la asistencia cuando piden que alguien les eche una mano con su nuevo juguete.

El 28% de los hombres -casi un tercio- admite que sólo buscaría ayuda en caso de último recurso, y prefieren decir -o creer- que el dispositivo no funciona a admitir que, tal vez, lo que pasa es que no saben utilizarlo. Por el contrario, sólo el 16 por ciento de las mujeres rechazarían intentos de ayuda, entre otras cosas porque tienen menos paciencia para pasarse el día dándole vueltas al gadget: lo que quieren es que funcione, y que funcione ya.

Al margen de sexos, uno de cada cinco pierde la calma si se da cuenta de que tiene nuevo cacharro, pero no las pilas para ponerlo en marcha, así que los pajes de Reyes Magos harían bien aprovisionándose de baterías.


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