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Este año, en Twitter, unos llegan y otros se van

Ashton Kutcher ha dejado de gestionar personalmente su Twitter, mientras que el octogenario magnate Rupert Murdoch se ha abierto la suya, plasmando un cambio de carácter en la popular red de microblogs.

Poco a poco, Twitter, ha dejado de ser una oscura referencia de geeks y early adopters, para convertirse en una red masiva, fuente habitual de los medios de comunicación más tradicionales e incluso herramienta obligada de campaña politica para cualquiera que pretenda ganar votos, aunque sea de forma algo chapucera.

Esa estandarización implica también que ha perdido ese viejo encanto de "patio de vecinos" donde las estrellas podían hablar con sus seguidores como si estuvieran tomando un café, y cualquier cosa que uno diga puede ser sacada de contexto y reconvertida en la mayor idiotez -o el mayor insulto- del mes.

Uno de los signos que confirman esa tendencia fue la decisión a finales de año de Ashton Kutcher, ex monarca de Twitter y primero en lograr el millón de seguidores, de dejar su cuenta en manos de su empresa Katalyst. Y el otro son las adhesiones de dos nombres del mundo corporativo: Nike y Rupert Murdoch.

La firma de ropa deportiva, por algún motivo, no tenía cuenta principal de Twitter hasta la semana pasada, cuando el cofundador de la plataforma Biz Stone les dio la bienvenida. La cuenta de Nike (a secas) comenzó a buen ritmo interactuando con usuarios y comentando estadísticas deportivas. Su primer tuit fue una frase de su fundador: "si tienes cuerpo, eres un atleta".

Por su parte, el también cofundador Jack Dorsey presentó oficialmente la nueva cuenta del magnate de los medios Rupert Murdoch, al que los aficionados a la tecnología recordarán por comprar (y luego vender tras años de decadencia) MySpace, por liderar la nueva apuesta por las murallas de pago en prensa digital y por su proyecto de diario sólo para el iPad, The Daily. En su cuenta, habla de sus vacaciones, de política estadounidense y de sus propósitos para esto año. Porque los millonarios también hacen dieta, o se lo proponen.

Bromas aparte, estas idas y venidas marcan una evolución para Twitter, que se ha convertido en un medio masivo, de alcance global y respetabilidad casi definitiva. Y aunque eso no implica ni de lejos un inicio del declive, sí que podemos esperar que los más rebeldes empiecen a decir aquello de "ya no es lo que era". O mejor dicho, #yanoesloqueera.


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