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Una Super Bowl muy tecnológica

La Super Bowl es una de las ocasiones más señaladas de la televisión estadounidense. Famosa por contener el minuto de publicidad más caro del año, se ha convertido además en un escaparate para firmas tecnológicas.

Este año, Samsung ha prometido libertad para los adictos a Apple, con banda de música, glam rock y hombre bala incluidos en su anuncio del híbrido móvil/tableta Galaxy Note. CareerBuilding animó a la gente a buscar en Internet un trabajo sin chimpancés, y Best Buy reunió a los creadores de Instagram, Shazam o Words with Friends para su vídeo.

Menos éxito tuvieron el convencional anuncio de Hulu sobre su servicio premium o el de GoDaddy, empresa caída en desgracia tras el fiasco de la SOPA pero que nunca ha destacado por tener unos anuncios precisamente elegantes.

Ya fuera del mundo de la tecnología, los coches tuvieron un lugar estrella en las pausas publicitarias: Fiat promocionó su 500 Abarth con un spot tan topicazo que casi parece una parodia del "chica guapa para vender coches", y se vieron modelos de Honda, Kia, Volkswagen o Chevrolet, que entre otros, mostró uno criticando a Ford con la excusa del fin del mundo.

Apple no hizo acto de presencia, pero se habló mucho de ella cuando dos anuncios (uno de Chrysler en el que Clint Eastwood habla sobre Detroit y otro en el que General Electric proclama que fabrica sus neveras en EEUU) se han tomado como una señal sobre que la fabricación en China es cada vez más impopular en Estados Unidos, tras los escándalos sobre las condiciones de trabajo en las fábricas de Foxconn, de donde vienen iPads o consolas Xbox.

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Además, el uso de Twitter y Facebook durante la Superbowl se multiplicó por seis respecto al año pasado, lo que implica que cada vez trasladamos más comentarios o impresiones sobre lo que vemos en la tele a redes y medios sociales.

Estamos hablando de 10.000 tuits por segundo, superando la muerte de Bin Laden, la final del Mundial femenino de fútbol o los premios de música MTV. De un 40 por ciento de espectadores teléfono en mano para interactuar con los anuncios. Sin olvidar, por supuesto, los osos polares de Coca Cola, que reaccionaban en tiempo real a lo que pasaba en el partido.


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