Eventos y ponencias como herramienta de comunicación

Germán Piñeiro, Consultor de Marketing

Todos los emprendedores y empresarios somos además consumidores. Consumidores ávidos y constantes de información que marque tendencia, abra nuevas ventanas a la innovación o nos vincule con aliados, clientes o proveedores.

Somos además productores, generamos nuestros propios contenidos de interés, y con ellos buscamos impactar en el corazón de emociones ajenas entre las que también encontramos las necesidades de las marcas de contar con la suma de talentos.

Estamos avanzando por un ciclo en el que la empresa se construye a golpe de relaciones, y en el que aprender a confiar y delegar en nuestro equipo de trabajo, junto con el cumplimiento de los compromisos, la honestidad y transparencia de nuestras acciones y las responsabilidades adquiridas en materia de compromiso con la calidad de vida y la formación, son los cimientos del nuevo modelo productivo.

Hemos transitado desde la comodidad de nuestras oficinas, las catorce pagas y los días para realizar “asuntos propios” a la soledad propia del emprendimiento y a la toma de conciencia de la necesidad que tenemos de identificar nuestro talento individual, y cómo puede gestionarse de forma eficiente para dar respuestas a necesidades ajenas.

Estamos avanzando hacia la construcción de un universo conformado por talentos individuales que responden a necesidades ajenas, y es por ello que la formación adquiere un lugar predominante en la búsqueda de la comunicación eficiente.

Cuando nos planteamos la creación de una estrategia de comunicación que nos permita impactar en el punto exacto de las emociones de nuestros clientes debemos tener muy presente que el fenómeno ha provocado mucho más que la apertura de nuevos canales de promoción. Más allá de ello, el fenómeno social es quien hoy determina hábitos, costumbres y formas de comunicarnos y es por ello que debemos adoptar la forma de “empresa social” desde los cimientos de su creación.

Incluir en nuestra estrategia global la celebración de eventos formativos (talleres, ponencias, seminarios, etc) en los que los asistentes puedan ser parte activa de la generación de nuevos puntos de vista. Apostar por introducir en nuestro modelo de negocio la formación de calidad para quienes nos siguen a través de la elaboración de cursos y ponencias, nos muestra como una marca o una personalidad comprometida con las necesidades reales que definen la calidad de vida de la sociedad.

No nos podemos olvidar que estamos construyendo los cimientos de un nuevo ciclo económico, mucho más social, en el que conceptos intangibles e invaluables como emociones, influencia, compromisos, ética y honestidad son esenciales para analizar las cifras finales de crecimiento de las empresas.

Debemos apostar por todas aquellas acciones de marketing que definan más exhaustivamente el mensaje que buscamos transmitir y, sin duda alguna, interactuar en el mundo real es esencial para conformar vínculos a largo plazo y en los que se produzca una retroalimentación de influencias.

Son nuestras acciones lo que determina la eficiencia de nuestras estrategias. En un momento de acceso libre a la información, compartirla como acción indispensable en el proceso de innovación es una gran herramienta comunicacional.

Por lo tanto, podemos afirmar que la participación como ponente o asistente en eventos relacionados con tu sector o con el mundo de los emprendedores siempre aportará un aire fresco y nos dotará de energías renovadas, además de fomentar la innovación.


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