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Microsoft Surface mosquea a los fabricantes de hardware

Microsoft surface

Como ya sabemos desde la sorprendente presentación del pasado lunes, Microsoft se ha decidido por fin a lanzarse al mercado de las tabletas con un modelo comercializado bajo su marca, Surface.

Y ya no se trata de poner el software, como tradicionalmente ha hecho la compañía de Redmond (en este caso Windows 8, que pese a todo es una apuesta importante para aumentar presencia en el mercado de la movilidad y las aplicaciones), sino de fabricar también el hardware.

Hasta ahí es una gran noticia para Microsoft, y desde ahí es una pésima noticia para los fabricantes aliados, esos que desde hace casi cuatro décadas ponen la maquinaria para que Windows funcione en PCs. Porque no se trata sólo de que vean peligrar una parte importante de su negocio, sino de la forma en que Microsoft ha manejado el asunto.

Según publicaba ayer Reuters citando a informantes anónimos, el proyecto Surface era tan secreto que ni siquiera los fabricantes más allegados a Microsoft tenían conocimiento de él.

El viernes de la semana pasada, apenas tres días antes de la presentación (y con un fin de semana de por medio), Steven Sinofsky, máximo responsable de Windows, telefoneaba personalmente a diferentes compañías en EEUU y Taiwán para informarles de lo que sucedería el lunes. Eso sí, sin entrar en grandes detalles…

Incluso fabricantes del peso de Acer y Asustek, respectivamente cuarto y quinto distribuidores mundiales de PCs, conocían el mismo lunes el lanzamiento del tablet de Microsoft a la vez que el resto de mortales, porque nadie se había puesto en contacto con ellos para comunicárselo.

Reuters recuerda que Microsoft lleva 37 años trabajando con fabricantes como Dell o HP, a los que vende la licencia de uso de sus programas para que éstos lo incluyan en el precio final de los equipos, lo que supone aproximadamente el 10% del precio de venta final de los PCs.

Y lo mismo sucederá con Windows 8 y los tablets: el resto de fabricantes deberá pagar una licencia por un software que para Microsoft no encarecerá el producto final, pero sí para ellos. Es por eso que algunos hablan incluso de traición, y de cómo esta nueva estrategia puede afectar sus relaciones comerciales, ya que Microsoft va a pasar de socio a competidor.

Una estrategia, por cierto, que recuerda a la de Apple, si es que a partir de ahora se va a basar en el secretismo y en la auto fabricación del producto completo, desde los componentes físicos (excepto los chips, que serán de ARM e Intel) hasta el software.


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