Stanford reinventa la pila de Edison

Bateria

En 1902, Thomas Alva Edison diseñó las baterías recargables de níquel-hierro para alimentar coches eléctricos. Poco a poco fueron sustituyéndose por otras tecnologías, y hasta el momento estaban prácticamente olvidadas. Su utilización se limitaba a acumular energía en algunos molinos de viento y paneles solares. A pesar de que son seguras, son muy lentas en los procesos de carga y descarga, y acumulan menos energía en el mismo espacio.

Ahors, un equipo de la universidad estadounidense de Stanford está trabajando en una actualización de este invento para desarrollar una nueva batería que se pueda recargar en dos minutos y medio y descargarse en menos de medio minuto, y que sea aplicable a la industria automotriz.

Los investigadores han mantenido la misma base de níquel y hierro del original de Edison para los electrodos, pero han añadido unos nanotubos de carbono y grafeno, un material revolucionario. "Esto permite que las cargas eléctricas se desplacen rápidamente entre los electrodos y en el circuito exterior. El resultado es una versión ultrarrápida de la batería de níquel-hierro", explicó el profesor Dai en un comunicado.

De momento, sólo se ha fabricado en laboratorio un pequeño prototipo de un voltio, capaz de alimentar una linterna, pero los investigadores avanzan por buen camino.

"Es probable que nuestra batería no sea capaz por sí sola de propulsar un automóvil eléctrico, porque su densidad energética no es ideal. Pero podría ser un apoyo para las baterías de iones de litio, dándoles una potencia añadida en la aceleración", apunta otro de los científicos del proyecto, Hailiang Wang.


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