Cómo negociar su próximo salario

Negociar el salario de nuestro próximo empleo puede desembocar en una situación embarazosa: no queremos ofender a nadie ni "asustar" a nuestro futuro empleador, pero sí que nos paguen por lo que aportaremos a la empresa, por lo que valemos.

Esta situación se vuelve aún más complicada cuando son pocas las ofertas y muchos los que demandan el puesto. En esos casos podemos sentir la tentación de aceptar la primera cantidad que nos ofrezcan, lo cual no es siempre la decisión más inteligente.

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Los expertos recuerdan que independientemente de la situación del mercado laboral, siempre se debe negociar. Un trabajo nuevo es una oportunidad de revalorizarnos profesional y económicamente. Además, si no lo hacemos al principio, como media se tardan dos años en sentarse a negociar una mejora del sueldo.

Por todo esto, debemos recordar una serie de principios para conseguir una remuneración que se ajuste a nuestras expectativas:

Conozca sus alternativas

Cuando se disponga a tensar la cuerda con el empresario, lo ideal sería tener más de una oferta de trabajo o estar ya empleado, teniendo una opción amarrada para no correr el peligro de quedarnos en el aire. Si no tiene otras alternativas -un trabajo actual u otras ofertas-, perderá poder de negociación.

Ahora bien, lo normal en estos tiempos es que no tenga ninguna alternativa. En ese caso, lo más importante es exponer los motivos y circunstancias que le convierten en la persona idónea para ese puesto de trabajo, único y no sustituible. Recuerde que en épocas de vacas gordas las empresas buscan candidatos competentes para cubrir un puesto; en épocas como la actual, simplemente buscan al mejor de todos los aspirantes.

Investigue

Los empresarios fijan el salario basándose en lo que pagan en puestos similares y en lo que creen que ofrecen sus competidores para un puesto de similares características, o ajustándose a un presupuesto determinado. Cuando se disponga a negociar, la información es poder, así que cuantos más datos recopile, mejor. Recurra a páginas web especializadas, pregunte en Facebook o LinkedIn, o directamente a sus conocidos, sin limitarse a una sola fuente ni tomar como irrefutable un único dato.

Una vez se haya hecho una idea de hasta dónde pueden llegar sus expectativas, conteste honestamente cuando el entrevistador le pregunte, de modo que sepa en qué rango se mueve, y ninguna de las dos partes pierda el tiempo. No tenga miedo: si es usted el candidato idóneo, la empresa hará lo posible para cuadrar sus números y no dejarle escapar.

Cuando la oferta es demasiado baja

Si la oferta inicial está por debajo de sus expectativas, disienta de manera respetuosa. Trate de argumentar que el valor que aportará a la empresa no se corresponde con la remuneración ofrecida. Y aunque la oferta inicial le satisfaga, algunos expertos incluso recomiendan negociar otros aspectos del trabajo, no siempre tienen por qué ser el sueldo. No olvide: si no pide nada, nada se le dará.

Centrarse en "nosotros"

A la hora de negociar, ha de ser prudente y tratar de que lo que proponga no adopte formato de demanda, sino de soluciones convenientes para las dos partes. Debe mostrarse abierto a otras posibilidades y con una actitud positiva. Es un equilibrio delicado: empuje lo suficiente, pero sin desequilibrar la balanza

Negociar por algo más que el dinero

El dinero, como ya hemos mencionado, no es lo único negociable en una entrevista de trabajo, ni la única compensación a nuestro esfuerzo, dedicación y buen hacer. Hay otros aspectos del trabajo que también influyen en la satisfacción (luego, en el rendimiento) del trabajador: un horario flexible, facilidad en el transporte, posibilidades de ascender, tareas que despierten su interés, la oportunidad de trabajar con altos ejecutivos… Reflexione, piense en el trabajo que desearía tener y negócielo desde el primer día, tanto aspectos salariales como otros menos tangibles pero igual de importantes, ya que una vez instalado en el puesto será más complicado.

Principios para recordar

Qué hacer:

– Consultar a personas -amigos o compañeros de trabajo– que puedan orientarle sobre la cantidad razonable que se puede solicitar para un puesto de tales características.

– Sea sincero desde el primer momento acerca de sus expectativas, tanto consigo mismo como con el director de recursos humanos. El resto será una pérdida de tiempo.

– Ofrezca soluciones que satisfagan sus necesidades y las de la empresa.

Qué no hacer:

– Negociar tan solo el salario, olvidando otros elementos no monetarios que pueden influir en sus niveles de satisfacción en el trabajo.

– Aceptar la oferta inicial, incluso si no tiene otras alternativas.

– No trate de negociar sus propuestas como si fueran demandas, sea afable y muéstrese dispuesto a encontrar un punto intermedio u otra solución.


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