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¿Cómo funciona el negocio del spam?

¿De dónde vienen estos mensajes no deseados? ¿Quién paga por ellos? ¿Quién paga por los mecanismos de defensa contra ellos? Y lo más intrigante: ¿alguien hace clic en ellos? Un nuevo artículo de Justin Rao y David Reiley en el Journal of Economic Perspectives nos da una visión fascinante de cómo funciona el negocio del spam.

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Si todo el spam fuese enviado desde una sola fuente fija, sería fácil bloquearlo en nuestra bandeja de entrada. Según explica un artículo publicado en Tim Harford, los correos de spam se envían a los "botnets", enjambres de ordenadores que han caído presa de los virus y han sido captados por los spammers. Estos botnets son alquilados por comerciantes, que además utilizan una variedad desconcertante de alias. Un grupo de investigadores identificó a 30 comerciantes farmacéuticos que utilizaban más de 50.000 nombres de dominio y casi 350 millones de URLs diferentes.

Pero, ¿quién compra estos productos promocionados en el correo spam? En realidad, casi nadie. Rao y Reiley estiman que la tasa de éxito es de aproximadamente una venta por cada 10 millones de correos electrónicos enviados. Sin embargo, dado que enviar 10 millones de correos electrónicos podría costar solamente unos 50 o 60 dólares, se explica que el spam sigue siendo un mecanismo económicamente rentable.

Está claro quién se beneficia con el envío de spam, pero ¿quién paga para bloquearlo? Sin duda, los grandes gigantes de Internet tienen un gran incentivo para luchar contra el spam. Los tres grandes proveedores de correo web con recursos para mantener el spam a raya (Google, Microsoft y Yahoo) han visto aumentar sus cuotas de mercado más del 80 por ciento desde el 2006.

Los economistas suelen hablar de esto como "externalidades negativas", o actividades privadas que producen costos públicos que hay que evitar. Por ejemplo, conducir un coche puede producir un coste social de unos 10 peniques por cada libra de beneficio privado. Por esta razón, los economistas abogan por impuestos sobre el combustible. Pero la relación de coste social y beneficio privado del spam es mil veces más extrema: unas 100 libras de coste por cada libra de beneficio privado.

Por esta razón, gran cantidad de recursos son dedicados a bloquear o eliminar el spam, por lo que el beneficio real de los spammers se vuelve bastante más reducido.

Después de esto podríamos decir que el negocio del spam es una industria pequeña, cuyos ingresos anuales apenas igualan a lo que Apple recauda en un solo día. Pero por desgracia, se trata de una pequeña industria con una larga sombra.


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