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Año I después de Jobs: Apple sobrevive a la muerte de su visionario

Apple

“No pueden conectar los puntos mirando hacia el futuro, solo mirando hacia el pasado. Por lo tanto tienen que confiar en que los puntos de alguna manera se conectarán en su futuro”. Una de las frases más celebres de Steve Jobs en su icónico discurso de Stanford parece haber sido el epígrafe perfecto a la relación de su compañía con su legado. Un año después la compañía afincada en Cupertino sigue los puntos que trazó Jobs para convertirse en la empresa más valiosa del mundo.

Las banderas ondean a media asta hoy en la sede central de Apple y las velas se dibujan -digitales- en los iPad de los seguidores. Tal día como hoy hace un año falleció su genio creador, el definido por sus propios compañeros como “un visionario”. Desde la muerte de Steve Jobs, Apple ha tenido que superar los temores a una caída empresarial y un año después, ha conseguido sobreponerse a su primer ejercicio fiscal sin su creador creciendo en bolsa, aumentando su mercado y sacando nuevos productos en la línea trazada por Jobs, aunque algunos dirán que sin su genio…

Apple declaró que el tercer trimestre de 2012 había sido el mejor de su historia: los ingresos llegaron a los 35.000 millones de dólares, con un beneficio neto de 8.800 millones de dólares y 9,32 dólares de beneficio por acción. Unas cifras récord, sobre todo comparadas con el mismo periodo del año anterior, cuando recaudó 28.600 millones de dólares con unos ingresos netos de 7.300 y un beneficio por acción de 7,79 dólares por acción.

Además, la compañía de la manzana ha conseguido vender 26 millones de iPhones, lo que supone un incremento del 28% con respecto al año anterior. Precisamente una de las últimas creaciones de Steve Jobs, el iPad, consiguió vender 17 millones de unidades por 6,8 de iPods, el único que ha reducido sus ventas en un 10%.

Las cifras económicas son incontestables. La empresa de la pequeña manzana se ha convertido en un robusto manzano: Apple es la empresa más valiosa del mundo con una capitalización bursátil de 650.000 millones de dólares. Por primera vez en su historia ha repartido dinero en dividendos y según un estudio de la prestigiosa agencia Interbrand, es la segunda mejor marca del mundo solo por detrás de Coca Cola, escalando seis puestos con respecto al año pasado. Según ese mismo estudio, su valor de marca sería de 76.568 millones de euros.

Parece pues que, económicamente, Apple ha conseguido no solo mantenerse, si no crecer en el Año 1 después de Jobs. Y es que las pautas que Jobs dejó marcadas sobre las arenas del software han sido seguidas fielmente por el equipo con el que trabajaba como Jefe de Operaciones. Durante el presente año Apple ha presentado su nuevo iPhone y la tercera generación de iPad, siguiendo los senderos trazados por su “visionario”.

Sin embargo, comienzan a generarse algunas dudas relativas a la capacidad de sorprender, que con Jons siempre estuvo garantizada. El impulso de Jobs ha servido para que Apple mantenga su inercia de crecimiento, pero el impacto de los nuevos productos sobre el mercado ha sido menor. El iPhone 5 ha sido considerado como un “incremento positivo pero aburrido” por la prensa especializada, considerándolo repetitivo y poco innovador. Le falta la chispa de su creador.

El iPad es una historia completamente diferente. Si bien no ha perdido su impacto en la sociedad, durante el último año ha aparecido una caterva de tabletas de precio módico para el bolsillo de un consumidor humilde. Así productos como la tableta low cost de Wolder y Amazon sorprendió al mercado con su Kindle Fire llegando a un nicho de mercado vedado para Jobs. Justamente en ese campo, se han desmarcado de las ideas de su fallecido creador y se especula con la creación de un iPad mini cuya presentación parece próxima.

El CEO de la empresa Tim Cook ha intentado eliminar esa incertidumbre creativa solventando los problemas que habían surgido en torno a la dinámica corporativa. Así, Cook se ha esforzado por mejorar la relación con los empleados que tantas críticas levantó en el pasado. Además ha intentado eliminar el único lunar que parecía haber quedado a Jobs, desarrollando un crecimiento espectácular en el mercado asiático.

Para mantener esa inercia positiva y evitar una caída como la que siguió a la salida de Jobs en 1985, Apple ha blindado a sus ejecutivos con contratos millonarios por 5 años, 10 para Cook. De este modo se garantiza que, al menos durante un tiempo, aquellos que vieron de primera mano los puntos que dejó dibujados Jobs puedan seguir interpretándolos para mantener el rumbo de la empresa.


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