BAQUIA

El inversor premiado

Hay mucho dinero que no sabe dónde buscar un puerto. La participación en empresas de reciente creación, con el riesgo que representa, puede, si se diversifica bien, crear un patrimonio a largo plazo que merezca la pena.

La reflexión es que, en una época como la actual, ya apenas hay inversiones "sin ningún riesgo" y por ello, invertir en el futuro de un país, con el riesgo de apoyar nuevas empresas, no deja de ser una posibilidad que hay que aprovechar. Sin embargo, este tipo de inversiones, que se deben ofrecer bajo el paraguas de "riesgo", deberían gozar de ventajas fiscales importantes para, por ejemplo, poder compensar pérdidas con ganancias de inversiones similares. No es lógico que, si hemos invertido en cinco startups 250.000 euros y en una de ellas hemos ganado esa misma cantidad, tengamos que pagar un 21% sobre el beneficio de la misma mientras que en el resto de las inversiones, digamos 200.000 han significado una pérdida total. Se debería poder amortizar las pérdidas contra beneficios y así conseguir que más inversores asumieran el riesgo de financiar empresas en su inicio. Algo, por otra parte, que nos hace mucha falta para crear empleo.

¿Que está pasando con la famosa Ley de Emprendedores y las ventajas previstas para los Business Angels? Entiendo que tengamos muchas urgencias más importantes, pero se trata de que lo urgente no frene lo importante. Como en cualquier empresa.


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