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Sobre startups, financiación y ayudas públicas

Ayudas

Más de 30 grandes inversores se dieron cita el pasado 18 de octubre para analizar cómo está el sector y cuáles son los principales retos a los que se enfrentan a día de hoy tanto inversores como emprendedores. Y es que unos no se entienden sin los otros, son las dos caras de una misma moneda que están condenadas a entenderse. El encuentro giró en torno a una serie de temas-charla propuestos por los propios inversores y moderados por Emilio Márquez, CEO de Networking Activo.

Estado de la financiación pública en las inversiones de startups

El planteamiento del debate es claro: ¿es la financiación pública una vitamina que ayuda a crecer al proyecto o es una droga que cercena sus posibilidades reales y acomoda la situación?

Los planteamientos en relación a la financiación pública se matizan en el debate, puesto que de primeras los inversores no están muy de acuerdo con su efectividad, una postura que se va matizando según avanza la conversación. Puede ser una vitamina que ayude a prosperar con la empresa, pero siempre teniendo en cuenta dónde está.

Algunos emprendedores contabilizan la deuda como parte del “haber” y la deuda es precisamente eso, deuda, y resta valor a nuestra empresa porque hemos de devolverla: la financiación pública no es dinero gratis. Hay que tener en cuenta que en los inicios los instrumentos públicos pueden ser muy útiles pero en su justa medida, hay que estudiar la situación y no desenfocarse ni perder el core business.

Existe además un cierto halo de desconfianza en el ámbito de las subvenciones públicas. Hemos visto en multitud de ocasiones como se han utilizado para usos muy diferentes de los teóricos, y existen dudas sobre el uso real que se les da. Son bien aceptadas cuando se hace un uso óptimo de ellas, pero es inevitable plantearse si realmente se están otorgando a quien las necesita. Es cierto que hay personas que se aprovechan de estas ayudas, pero también lo es que en ocasiones son un empujón importante para el emprendedor.

Los expertos plantean la posibilidad de copiar la fórmula de algunos países europeos en los que la inversión pública llega de la mano de la privada: por cada euro que invierta el capital privado se añade un euro de dinero público. De este modo se podría avanzar con más seguridad en la fiabilidad del proyecto. También se plantea la posibilidad de cambiar los planteamientos: te concedo una subvención pero tendrás acceso a ella cuando realmente tu negocio sea productivo.

Los inversores apuntan a que no sería bueno eliminar las ayudas públicas, pero sí coordinar de otra manera su adjudicación, si bien es complicado dado el acuerdo al que han de llegar los diferentes organismos de la administración para cambiar el engranaje de la repartición de ayudas públicas.


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