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Siete mitos desmontados sobre el cloud computing

Mitos cloud

Information Week ha publicado un artículo donde desmonta los siete mitos más corrientes (y absurdos) sobre el cloud computing:

Mito 1: La nube no es segura

La seguridad de las operaciones en la nube es la preocupación número uno de los usuarios. Muchos acusan a la nube de no ser segura, pero en comparación con la media del centro de datos, la seguridad en la nube es igual o más rigurosa. Un buen ejemplo de esto es el conocido caso del bot registrado en Enterprise Cloud de Amazon Computer (EC2). En cuanto Amazon detectó su actividad, determinó que violaba sus reglas de seguridad y acabó con él.

Mito 2: Las máquinas virtuales son seguras

Los usuarios de máquinas virtuales están plenamente convencidos de que una máquina virtual no puede espiar a otra, pero se equivocan. Las maquinas virtuales son capaces de saber qué información está siendo ejecutada en una máquina virtual vecina al observar las páginas caché que se vacían en la memoria del host.

Hasta ahora, nadie ha sido capaz de hacer esto de forma intencionada, o si lo han hecho no se ha conocido públicamente. Pero aunque haya soluciones para evitarlo, sigue siendo un fuerte golpe en la confianza de lo que hasta ahora parecían las barreras impenetrables des un servidor virtual.

Mito 3: La nube cuesta más

Muchas personas creen que el coste de mantener una nube es más elevado, pero en realidad, todo depende del periodo de tiempo. La nube exige desembolsar una cantidad económica mayor en un principio, por lo que saldrá más cara a corto plazo. Pero para periodos largos (de tres a cinco años) se trataría de comparar si un servicio es más económico funcionando sobre infraestructura propia o sobre Amazon Web Services EC2, por ejemplo. De cualqueir modo, hay que comparar caso por caso, y es difícil determinar con precisión una conclusión, por lo que el debate sigue abierto.

Mito 4: Es fácil comparar los precios de los servicios de cloud

Como hemos dicho en el punto anterior, comparar los precios de los diferentes proveedores de servicios en la nube es una tarea mucho más difícil de lo que parece. Las tablas de precios de servicios dejan bastante claro que los proveedores no están interesados en facilitar la comparación de precios. Y tampoco existen medidas comunes o una terminología común que ayude a establecer las comparaciones.

Cada vendedor preconfigura unas plantillas de servidores con funciones de red y almacenamiento, y a continuación ofrece diferentes tamaños de servidores que normalmente van de micro a pequeño, mediano, grande y extra grande. Sin embargo, en ninguna parte aparece una definición clara de estos términos. Es decir, un servidor virtual pequeño obtiene una cantidad determinada de energía, pero no es igual la energía obtenida por el servidor pequeño de Amazon EC2 que la del servidor de Rackspace o el de Microsoft Azure.

Mito 5: La nube solo se ejecuta en Linux y Windows

La mayor parte del cloud computing se ejecuta en los procesadores AMD e Intel, servidores básicos que ejecutan los sistemas operativos más comunes. Por lo tanto, podríamos decir que Windows Server y Linux son los sistemas operativos que dominan en la computación en nube, por lo menos en el futuro más próximo. Sin embargo, existen excepciones, como los servidores basados en Calxeda que están siendo desarrollados por HP, y que están diseñados con chips ARM. De esta manera, un centro de datos basado en ARM con miles de servidores ahorraría mucha energía.

Mito 6: El software propietario gobernará en la nube

Según varios expertos, el software propietario será el más utilizado en las nubes privadas. Sin embargo, actualmente existen proyectos como OpenStack y CloudStack que compiten para conseguir una posición fuerte en este sector del código abierto. Es probable que alguno de estos proyectos dé el primer paso hacia la implementación de un centro de datos más automatizado que pueda competir eficazmente con el software comercial.

Mito 7: Los cloud data centers están destrozando el medio ambiente

Cada día se construyen más centros de datos nuevos en todo el mundo para apoyar la cada vez mayor presencia de dispositivos móviles y el uso de la computación en nube. Intel ha asegurado que en un año se han invertido alrededor de 450.000 millones de dólares en nuevos centros de datos. Sin duda, "una de las inversiones de capital más significativas del mundo", según dijo Paul Otellini, CEO de Intel.

Y sí, en cierto modo los centros de datos aceleran el consumo de energía y conducen a una mayor producción de dióxido de carbono y a la degradación del medio ambiente. Pero los centros de datos utilizan menos energía de la que imaginamos, y son mucho más eficientes que otros mecanismos y actividades que se realizan en el mundo real con mayor frecuencia.


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