Nuevas tecnologías, nuevas competencias. ¿Enseñan las escuelas lo que tienen que enseñar?

Está claro que la era del social media, el cloud, y en definitiva, las nuevas tecnologías, ha traído consigo nuevos empleos y con ellos, nuevas demandas de perfiles laborales. Pero, ¿qué es lo que los empresarios quieren ver en sus futuros empleados, es decir, en los estudiantes de ahora? ¿Y cómo deben adaptarse las escuelas y universidades para dar a los estudiantes una formación adecuada?

Edtech

Lo de obligar a los trabajadores lealtad y obediencia se ha quedado en los 70. Según Ken Kay, director general de EdLeader21, los lugares de trabajo han ido cambiando, y han perdido en cierto modo ese carácter autoritario. Se han eliminado cargos directivos, y lo que la mayoría de los empresarios buscan son trabajadores capaces de autodirigirse, que sepan resolver problemas, administrar su tiempo y aumentar su propia productividad.

Según Kay, "este tema de la autodirección es absolutamente esencial". "La cultura de la educación de hoy en día es tal que sólo los ambientes de aprendizaje más vanguardistas son realmente válidos para enseñar y permitir a los niños autodirigirse”.

Según reflexiona un artículo de School News, los nuevos trabajos del siglo XXI reclaman fundamentalmente trabajadores autodirigidos, y la educación debe cambiar en respuesta a eso, sin duda, “vamos a necesitar un sistema educativo que fomente la autodirección", añade Kay.

De ahí viene el movimiento ed-tech, un movimiento más amplio centrado en redefinir los resultados educativos. La tecnología es una herramienta muy eficaz para la enseñanza, pero para ello los educadores deben concienciarse de su utilidad. Además, la tecnología tiene un papel clave en los trabajos del siglo XXI, y la pedagogía y la educación son fundamentales para garantizar que los estudiantes desarrollen estas habilidades.

Pero según Kay el principal problema de que la educación en tecnología no se esté llevando a cabo de manera plena se encuentra en las aulas. Es necesario un cambio, tanto en la manera de enseñar como en los profesores.

Una buena táctica es seguir el modelo de las “4 Cs”: crítica, comunicación, colaboración y creatividad. Y combinar estos cuatro puntos con la autodirección y la competitividad. Sin duda, son los ingredientes de la receta para cocinar un empleado a la carta… y moderno.


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