BAQUIA

Marcar la diferencia

 

Manuel L. Daza, Director en dabar Social Marketing

Llevamos más de cuatro años de crisis y seguimos sin ver una fecha concreta de salida. En lo que sí coinciden los expertos es en dos cosas:

1) Que la crisis va a hacer una criba a favor de la competitividad y productividad de las empresas (la que no sea competitiva no tendrá más remedio que salir del mercado).

2) Que la especialización será un factor diferenciador clave.

¿Qué quieren decir estas afirmaciones? Básicamente, que cuando busquemos un producto o servicio vamos a elegir a quien mejor lo pueda hacer a un precio competitivo, pues hoy en día para casi cualquier compra podemos contar con una amplia variedad de opciones, y no siempre la más barata será la más interesante. Aunque por supuesto el precio sí tendrá un peso importante.

Pensemos, ¿por qué triunfó el primer iPhone? Apple presentó un terminal con menos funcionalidades que la mayoría de sus competidores: no podías enviar un SMS a varias personas ni había MMS, no tenía radio, la cámara no tenía flash, el Bluetooth estaba capado, no reconocía muchos formatos de archivo, no admitía páginas web con contenido Flash… Para más inri, el que lo quisiera tenía que someterse a unas condiciones leoninas impuestas por (Apple a) Movistar, y aún así supuso una auténtica revolución. Un antes y un después en el mundo de los smartphones porque, en contra de lo que muchos creen, ya había teléfonos inteligentes antes de que llegara el iPhone.

La respuesta es sencilla. iPhone siguió la principal premisa de Apple: ser diferente. Un cargador diferente, su entorno con pantalla táctil capacitiva muy distinta de las resistivas que habíamos visto hasta entonces, su precio, el hecho de poder conseguirlo únicamente a través de Movistar… quien lo tuviera era un privilegiado.

Volvamos al presente. Tengo una empresa y quiero hacer una página web para mi negocio. Busco ofertas: ¿debo escoger la más económica? Piénsalo, es posible que otras opciones sean más costosas, pero tal vez nos aporten ese valor diferenciador que atraiga a los potenciales clientes hacia nosotros en vez de hacia la competencia. Y entonces, ¿qué opción habrá sido más rentable?

Estamos acostumbrados a pensar en términos absolutos en vez de en ratios o términos relativos, y no olvidemos que TODO es relativo. Seguimos defendiendo que en España trabajamos más horas que en Francia o Alemania, pero ¿son horas productivas?

No nos sirve de nada tener a nuestros trabajadores 10 horas en la oficina y penalizar a quien termine antes, si resulta que están leyendo el periódico para hacer pasar el tiempo. Ahora hablamos de productividad, y en España tenemos un serio problema con ella.

Hay más pasos que nos ayudarán a superar esta etapa de crisis, pero lo mejor es empezar por el principio: ¿qué me diferencia de mis competidores? Ese es mi valor diferenciador. ¿Y qué puedo hacer para obtener un mayor beneficio? Optimizar mis recursos, incrementar mi productividad.


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