BAQUIA

Claves para alquilar un local, una oficina o una nave industrial

Alquiler oficina

 

Alejandro Collantes, Socio IURIS on line

Ya tenemos una idea, una sociedad constituida, unos compañeros de viaje, y probablemente necesitemos un local comercial, una oficina donde trabajar juntos, o una nave para distribuir o incluso en algunas ocasiones, fabricar nuestro producto.

Lo más probable es que este inmueble se adquiera en régimen de alquiler, ya que en la mayoría de los planes estratégicos se prefiere dedicar los recursos a nuestro negocio, y no al inmobiliario. Parece que hemos aprendido de los errores del pasado y quien tiene una nave, un local o unas oficinas ya no tiene tentaciones de meterse a promotor, ni dice eso de "alquilar es tirar el dinero".

¿Y cuáles son los elementos sobre los que deberemos centrar nuestra atención? Aparte de los puntos evidentes, como la duración del arrendamiento, la posibilidad de subarrendar o la renta, debemos prever algunos puntos clave para poder centrarnos en lo que de verdad importa y olvidarnos de problemas en el futuro.

1. Precisión a la hora de definir el objeto del contrato

No caigamos en vaguedades. Cuando se trata de alquilar un inmueble para un negocio es fácil que existan mil detalles que deben ser definidos: uso de almacenes, mobiliario o decoración de un local, accesos para carga y descarga, zonas comunes de las oficinas… No tengáis miedo de incluir anexos con planos u otro tipo de documentación para delimitar el inmueble lo mejor posible.

2. Poder de los comparecientes

Aunque pueda parecer un formalismo en el que sólo se fijan los abogados o los notarios, comprobad que quien firma tiene poder para hacerlo. Más de una ocasión se ha dado en la que, al surgir un conflicto o una diferencia entre las partes, una de ellas alega que el contrato no es válido porque lo ha firmado Fulanito, que no tiene poder para representar a “La Empresa, S.A.” y por tanto esta empresa no está obligada. El poder podéis encontrarlo en la propia escritura de constitución de la compañía, en el nombramiento de un administrador, o en un poder especial que haya sido otorgado ante notario y que le faculta para representar a la empresa en este acto.

3. Reparto de gastos

Es importante pensar en toda la lista de gastos que puedan existir y definir quién paga cada uno: ¿El IBI? ¿La factura de la luz? ¿El mantenimiento del inmueble? ¿Los seguros?

4. Destino del inmueble

No cabe aquí tampoco ser impreciso a la hora de determinar qué uso se le va a dar al inmueble. Hacerlo bien evitará todo tipo de conflictos relativos a licencias, impuestos, multas, etc. En esta planta no se acepta el uso de oficinas, ha habido una multa del Ayuntamiento o una orden de cese de actividad… ¿Quién paga las consecuencias?

5. Licencias

Enlazando con el punto anterior, además de dejar claro a qué se va a destinar el inmueble, es necesario que se hayan concedido las correspondientes licencias por parte del Ayuntamiento. Si aún no se han obtenido, se deberá definir quién es responsable de obtenerlas.

En definitiva, la pauta general es alejarse de los formularios y adaptar el contrato a lo que realmente necesita nuestra empresa. Haciendo bien esto desde el principio, nos podremos centrar en nuestro negocio y no en los problemas derivados de un contrato mal hecho.


Compartir en :


Noticias relacionadas

Recomendamos




Comentarios