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Guía práctica para emprendedores indecisos: ¿por qué no te decides a emprender?

Rebeca Ruiz Baños, redactora en Clever Consulting

Aunque algunos no lo crean, tradicionalmente, los españoles somos gente con buenas ideas. De la invención de españoles salieron objetos tan cotidianos a nivel mundial como el Chupa Chups, la fregona, la grapadora o los cigarrillos y algunos menos asequibles como el submarino.

Pero hoy en día hemos perdido la fe en nosotros mismos y seguimos a la cola del mundo en emprendimiento.

Es cierto. Las ayudas son pocas, y el esfuerzo es grande. Pero, ¿no vale la pena para conseguir tus propios ingresos y ser tu propio jefe? El autoempleo es una estupenda opción para disminuir las alarmantes cifras de paro, sobre todo entre los jóvenes (del 52%).

RAZÓN NÚMERO 1: La pereza

Nos pasa a todos, tenemos buenas ideas de negocio casi todos los días. Pero ponerlas en práctica ya es otra cosa.

Sólo de pensar en lo que nos va a costar llevar a cabo esa idea, se nos van las fuerzas. esta es la primera barrera que uno debe superar para ponerse en marcha.

Lucha Contra La Pereza

Céntrate. No necesitas cien ideas regulares que no vas a ejecutar. Sólo necesitas una buena idea en la que realmente creas. Una forma viable de ganar dinero. ¿La tienes? Focaliza tu ingenio en esa idea, escribe sobre papel todo lo que puedas sobre ella. Esto te ayudará a encontrar aquellos aspectos que debes pulir y a darle una forma clara. Cuando acabes tendrás un proyecto de producto o de servicio concreto. Ahora sólo tienes que trasladarlo al mundo real.

RAZÓN NÚMERO 2: El miedo al fracaso

Según el Libro Blanco de los Emprendedores de Esade, sólo un 12% de los españoles estamos dispuestos a asumir riesgos a la hora de emprender. Esta cifra en Estados Unidos es del 39%. Además casi la mitad (un 45%) sufrimos de miedo al fracaso. Mientras que en otros países se alienta el emprendimiento aunque luego el negocio no salga a flote, en España los emprendedores fracasados están estigmatizados. Sin embargo, equivocarse es la mejor forma de aprender qué funciona y qué no. El emprendimiento es un acto de valentía en sí mismo y el fracaso una lección de vida.

Supera Tu Miedo Al Fracaso

Pensar demasiado en lo que puede salir mal no te llevará a ningún lado. Esto es un “el que no arriesga, no gana”.

Psicológicamente se conoce como profecía autocumplida a una expectativa que se cumple a partir de la actitud positiva o negativa de las personas. Un ejemplo de profecía autocumplida sería que estés delante de un cliente que tú crees que no puedes conseguir. Como tu pensamiento es negativo, inconscientemente actúas en consecuencia (no te esfuerzas en conseguirlo), y finalmente se te escapa. Una frase típica seria: “Sabía que me iba a pasar”. Esto también ocurre en positivo, es decir, que pienses “Ese cliente es mío” y lo consigas, inconscientemente, con tus artes más persuasorias sin apenas darte cuenta. Así que, ¡piensa en positivo y fuera miedos! Todo te irá mejor. Además, si emprendes, serás tu propio jefe, ganarás experiencia y las vacaciones, créeme, te sabrán mejor que nunca.

RAZÓN NÚMERO 3: Desconfianza en ti mismo

Uno de los peores frenos a la hora de emprender es la duda. ¿Seré capaz sacar un negocio adelante? A los españoles nos cuesta recuperarnos de las caídas. Emprender significa que vas a pasar momentos mejores y momentos muy malos. Te encontrarás con mucha gente que dificulta tu trabajo y unas cuantas personas que te ayudarán. Asumir desde el principio que tendrás que pasar por lo peor te ayudará a estar preparado cuando llegue el momento. Y cuando esto ocurra, aprende todo lo que puedas, soluciónalo minimizando los daños y sigue adelante.

Eres Mejor Que Mucha Gente Que Conoces

Tómate un segundo y piensa en los emprendedores que conoces. Ahora, piensa en el peor empresario de todos ellos, ¿te consideras tú más capaz que él o ella de llevar un negocio? Entonces, ¡adelante! En este mundo, donde inventos como el hula hoop, la baba de caracol o la batamanta han triunfado, ¿qué te hace pensar que tu producto o servicio no lo hará? ¡Confía en tus capacidades y en tu negocio!

RAZÓN NÚMERO 4: Escasa creatividad

En Estados Unidos el 51% de la población se considera creativa. En España sólo el 15%. Lo cierto es que todos somos creativos en mayor o menor medida. Simplemente unos explotan más esta capacidad y otros no. En cualquier caso, si ese porcentaje fuera una realidad y estuvieras dentro de los que se consideran creativos, ¿no es esto una razón más para emprender? La competencia es poca.

De todos modos no es tan importante

En realidad la innovación y la creatividad son difíciles de vender. Es mucho más fácil vender productos y servicios que cumplen con las expectativas del consumidor. Lo importante es que, hagas lo que hagas, lo hagas bien. ¿Y qué si tu idea no es muy creativa? Hay pocos negocios que puedan destacar por la creatividad de sus productos o servicios. Un buen ejemplo de negocio basado en la creatividad es Apple, pero piensa en la cantidad de empresas que se dedican a la fabricación de ordenadores, reproductores de música, móviles, tablets y otros aparatos tecnológicos que funcionan sin vender itecnología! Estas empresas no serán tan creativas pero tienen su hueco en el mercado. Hay consumidores para todos.

RAZÓN NÚMERO 5: El capital inicial

Si tienes un dinerillo ahorrado y es suficiente para cubrir los gastos de tu negocio lo tienes bastante fácil porque no necesitarás la ayuda de nadie, pero ¿si no es así? Te costará un poco más porque tendrás que vender tu idea a otros. ¡Pero no desesperes!

Consigue la financiación que necesitas

– De familiares o amigos

Lo más fácil es que tus familiares o amigos próximos te ayuden a reunir tu capital inicial. Si has demostrado previamente que eres una persona capaz de sacar tus proyectos adelante, no te verán como una amenaza a la hora de prestarte el dinero.
Además estaría bien que les digas cuándo piensas que podrás devolverles el dinero, según tus previsiones (por ejemplo en dos años). Así aumentarás probabilidades de conseguir el préstamo.

– De Organizaciones Pro PYMEs

También puedes encontrar financiación en las Organizaciones de apoyo a las PYMEs. Existen públicas como el Instituto de Crédito Oficial (ICO), la Empresa Nacional de Innovación (ENISA) o multitud de empresas privadas que ofrecen becas y ayudas de financiación.

Puedes encontrar más información sobre las ayudas privadas en este artículo y en esta web de becas para el 2013.

– De los bancos

Aunque hoy en día es complicado conseguir crédito de los bancos para casi todo, no es una opción a descartar. Haz tu propuesta lo más atractiva y confiable posible. Si el banco siente que tu proyecto es un caballo ganador te concederán el crédito. ¡Recuerda incluir la devolución del crédito en los gastos de la empresa!

– Busca un socio capitalista

Otra forma de conseguir financiación es encontrar un socio capitalista que te ayude a arrancar. Es posible que encuentres a alguien dispuesto a invertir en tu negocio a cambio de un porcentaje de las ganancias.

Esta opción, supone que debes saber negociar y vender muy bien tu proyecto. Demuestra que tu proyecto suficientemente rentable para, además de dejar margen de beneficio para ti, también genere ingresos a tu inversor.

– De cualquier particular o empresa del mundo a través de Internet

Y, por último, si tienes un proyecto revolucionario y crees que todo el mundo apostaría por él, puedes optar por explicar tu proyecto en webs como Kickstarter.

En esta web las personas que no ten conozcan de nada (o las que te conozcan) y crean que tu proyecto vale la pena, pueden hacer una “promesa de donación” para financiar tu proyecto.

Si en un plazo determinado el proyecto cumple el 100% de “promesas” necesarias para su financiación, se carga la cantidad prometida en las tarjetas de crédito de aquellas personas que han apostado por tu proyecto. Si no se consigue el 100% no se carga nada a nadie.

RAZÓN NÚMERO 6: Dificultades administrativas

En el mundo existen 198 países. En el informe Doing Business 2013 (Haciendo Negocios 2013) se estudiaron las acciones y reformas llevadas a cabo para facilitar la creación de empresas en 185 países. España se encuentra en el puesto 136.

Mientras que en Nueva Zelanda se puede constituir una empresa y ponerla a funcionar en 24 horas, en nuestro país se necesitan una media de 28 días de ajetreo administrativo.

El que algo quiere, algo le cuesta

El papeleo y dificultad que encuentres para crear tu empresa no depende de ti (del todo). Estos 28 días es una media y con un poco de suerte tardarás menos. Piensa que solo tendrás que pasar por ello una vez para conseguir tu propio negocio. Ármate de paciencia y empieza a realizar los trámites, registros y papeleos pertinentes cuanto antes: ir a la Agencia de Protección de Datos, al Registro Mercantil, preparar las escrituras y que las revise un notario, conseguir un NIF, darte de alta como autónomo y algunas cosas más.

Arriba ese ánimo y busca soluciones en lugar de problemas. Aunque no es fácil tomar la decisión, la satisfacción de trabajar para uno mismo no está pagada con nada. Deja de preguntarte si tú serías un buen emprendedor e inténtalo.

Artículo original publicado en Marketingdirecto.com


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