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VSA: optimiza tus datos virtualizados

Vsa

VSA (Virtual Storage Appliance, o dispositivo virtual de almacenamiento) es un controlador que funciona sobre una máquina virtual, optimizando la capacidad de almacenamiento sin aumentar la inversión en hardware.

Así, el programa VSA distribuye los datos entre el espacio no utilizado de los discos de los servidores, aprovechando toda la capacidad de almacenamiento de un entorno virtual y proporcionando mayor redundancia, tolerancia a fallos y continuidad en las operaciones. Además, permite ahorrar en electricidad y refrigeramiento en el centro de datos.

Actualmente, los principales fabricantes de soluciones de almacenamiento virtual, como HP, NetApp o Vmware, ofrecen software VSA. Hay que tener claro que las soluciones VSA no son sustitutos de las SAN de alto rendimiento (Storage Area Network, o red dedicada al almacenamiento), pero sí mejoran el almacenamiento sin costes extra para muchas aplicaciónes.

En BizTech encontramos algunos consejos sobre cómo instalar y optimizar los programas VSA:

1. Asegúrese de que la velocidad de la red es suficiente

Hay que asegurarse de que se equiparan los enlaces entre los servidores y el tipo de aplicaciones que soportarán. Los discos de los diferentes servidores se comunican a través de una red de conexiones I/O, como pueden ser Gigabit Ethernet, 10 Gig-E o conexiones WAN, con velocidades desde 56 Kbps hasta 100Mbps.

Los gestores que administren aplicaciones pesadas querrán las conexiones más rápidas posibles. De otro modo, la replicación de datos ralentizará en gran medida el sistema.

2. Examine los requisitos de espacio de disco correspondiente a cada servidor

Algunos sistemas VSA pueden utilizar todo el espacio sin aprovechar en el sistema. Otros requieren particiones del mismo tamaño, por ejemplo, 500 GBs por servidor. Designar una cantidad fija de almacenamiento limitará la capacidad del sistema a la del servidor con el menor espacio disponible no utilizado. Si el espacio varía mucho, conviene considerar dejar un sistema fuera de la VSA, o buscar un software que permita particiones de diferente tamaño.

3. Considere cuidadosamente los tipos de discos en una matriz virtual

Si su organización tiene servidores con diferentes rendimientos, por ejemplo un disco SAS a 15.000 rpm y otro SATA a 7.200 rpm, es mejor evitar colocarlos en el mismo volumen virtual. Una matriz lenta tardará más en escribir los datos, y evitará que los datos se sincronicen, lo que significa que deben ser almacenados en la memoria. Sin embargo, muchos programas VSA permiten a los administradores fijar múltiples volúmenes y especificar qué servidores y discos se incluyen en cada uno.

4. Pruebe la migración en vivo

Los administradores pueden utilizar el almacenamiento compartido en VSA para migrar máquinas virtuales de un servidor a otro en caso de fallos. Pero durante la migración, los datos son almacenados en dos particiones y se mantienen sincronizados en todo momento, de modo que si una máquina virtual o un servidor fallan pueden ser reiniciados en el servidor de backup.

La cantidad de datos necesaria para mantener los dos centros sincronizados varía según el tamaño del disco y las máquinas virtuales implicadas. Si las conexiones entre servidores no son lo bastante rápidas, la migración fallará porque las dos copias no se sincronizarán correctamente. Para evitar ese problema, asegúrese de antemano que la VSA puede manejar la cantidad de datos necesarios para sincronizar las máquinas virtuales.

5. Fíjese en los requisitos de la propia VSA

La mayoría de las soluciones VSA no necesitan una gran cantidad de CPU ni memoria: generalmente será suficiente con una CPU dedicada y 3 o 4 GB de RAM. El sistema probablemente requerirá su propio switch virtual, y sería prudente reservarle una conexión Ethernet.


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