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La pesadilla de darse de baja

Contaremos un caso real vivido muy de cerca: la responsable financiera de una compañía se dispone a dar de baja un teléfono móvil y un módem USB de Vodafone. Llama a atención al cliente y ahí comienza la pesadilla.

El teléfono móvil pertenecía a un trabajador que ya no forma parte de la plantilla de la compañía, por lo que se trataba de hacer un cambio de titular: el trabajador llevaba ya muchos años con ese número y quería que siguiese siendo suyo; sin embargo, desde la empresa ponen muchas dificultades a este cambio: exigen que se presenten en una tienda oficial del operador el futuro titular del teléfono, el administrador de la empresa y un buen montón de papeleo para poder hacer ese cambio.

Finalmente se optó por pasar a prepago esa línea, para que así el ex empleado se hiciese cargo de los gastos que suponía. Sin embargo en el caso del módem USB, la cuestión fue otra.

Un módem USB no se puede pasar a prepago, sino que se paga “por uso”, información que desde el operador se olvidaron de proporcionar, por lo que desde esta empresa titular del USB consideran que tienen contratado un servicio de prepago por una conexión a Internet con el módem USB.

La sorpresa llega en enero de este año, cuando la empresa pretende hacer una portabilidad de sus líneas de Vodafone a Orange, pero que por algún error desde el nuevo operador no se puede. Después de varias llamadas informan que el error puede deberse a algún impago que esta empresa tenga con el operador.

Tras muchas llamadas a atención al cliente, que derivan al departamento de Cobros y más tarde con Bajas, sin que desde el mismo operador supieran exactamente a qué cargo se debía la factura impagada, se dieron cuenta de cuál era el problema.

Y es que efectivamente, no existe un modo prepago para el módem USB, como habían comunicado a la emrpesa, sino que tiene contratado un “pago por uso” que ha ido acumulando una factura de más de 100 euros. Pero lo mejor está aun por llegar.

Una vez que esta empresa es consciente de la deuda contraída debido a que fueron mal informados, se disponen a hacer el pago . Pero cuál es su sorpresa cuando todo son dificultades; sí, incluso para pagar.

Comienzan de nuevo las llamadas a los servicios de atención al cliente para poder saldar la deuda, y desde el operador aseguran que hay que hacer un cargo a una tarjeta, cosa a la que la empresa se niega, ya que existe la opción de la transferencia bancaria.

Pero el servicio de telefonía móvil se niega a facilitar por correo electrónico o fax cualquier dato bancario de la compañía, por lo que la empresa que pretende dar de baja el servicio se ve obligada a buscar por su cuenta estos datos “en foros de Vodafone”, ya que nada les asegura que los datos que el teleperador faciliten sean los de Vodafone o los suyos personales.

“No se fían de ti a la hora de pasarte un recibo, pero tú tienes que confiar en ellos cuando te dan por teléfono un número de cuenta”, asegura la responsable financiera de la empresa. L la opción que te dan es ir al banco para confirmar la titularidad de la cuenta: “no te ponen facilidades ni para pagar”.

Es más, cuando ellos se dan cuenta del impago, se pone en contacto un responsable del operador que hace las veces de “matón”, y además, llama a esta empresa preguntando por alguien que ya no trabaja allí, por lo que la información de la que disponen no está actualizada, y después de haber puesto a la empresa en una “lista de morosos”, sin informar en cuál exactamente ni cuánto tardarán en borrarlos de esa lista una vez se haya efectuado el pago.

Después de muchos quebraderos de cabeza, la compañía ha conseguido hacer la transferencia; sin embargo, desde el operador aun no pueden confirmar que han recibido el dinero.

Efectivamente, tras todo este lío lo último que le interesa a esta empresa es permanecer con este operador cuyo departamento de atención al cliente ha puesto más pegas que ayudas, y que ha supuesto un gasto considerable para esta empresa, que ha tenido que realizar cientos de llamadas para poder solventar el problema.

Y es que el darse de baja de cuálquier servicio, ya sea un particular o una empresa, se ha convertido en todo un suplicio para los usuarios, que no dudan en manifestar su enfado a través de varios canales. ¿Has sufrido esta situación? ¿Tu empresa también ha tenido problemas de este tipo? 


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