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Generación J(obless): un 25% de los jóvenes de todo el mundo ni estudia ni trabaja

El desempleo juvenil en las economías desarrolladas es, tristemente, una realidad. The Economist estima que la población mundial de jóvenes desempleados es de aproximadamente 290 millones, lo que es igual a alrededor de una cuarta parte de los jóvenes de 15 a 24 años del mundo. Es la que denomina como Generación Jobless.

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Por desgracia, muchos de los jóvenes que consiguen encontrar un trabajo, tienen que conformarse con algo temporal o intermitente. En total, más de un tercio de los jóvenes tienen un trabajo de este tipo, lo que hace que sea difícil para ellos adquirir habilidades y especializarse realmente en una labor.

En los países más pobres, una quinta parte de los jóvenes con trabajo son familiares de sus propios jefes y o bien realizan un trabajo no remunerado o trabajan en la economía informal, sin ningún tipo de contrato laboral. En total, casi la mitad de los jóvenes de todo el mundo están totalmente excluidos de la economía formal o contribuyen de una forma menos productiva de la que podrían hacerlo.

Desde siempre, los jóvenes han tenido un trato injusto en el mercado laboral. Pero por si fuera poco, la crisis financiera y sus consecuencias han provocado un efecto negativo sobre este problema, agravándolo en mayor medida. Son muchas las empresas que han optado por despedir en primer lugar a sus empleados más jóvenes, lo que ha provocado una recesión mayor del desempleo juvenil.

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El número de jóvenes sin trabajo en la OCDE es casi un tercio mayor que en 2007. En Grecia y en España más de una sexta parte de la población joven no tiene trabajo (datos del primer trimestre de 2012: a día de hoy la situación es aún peor). Por otro lado, las economías emergentes que tienen una mayor población, también sufren consecuencias negativas en el mercado laboral de los jóvenes.     

Ya son varias las investigaciones que confirman que cuando los jóvenes terminan sus estudios y comienzan a incorporarse al mercado laboral sin haber tenido oportunidad de trabajar anteriormente, es probable que tengan salarios más bajos y mayores probabilidades de futura falta de trabajo.

En la otra cara de la moneda se encuentran los países con tasas de desempleo juvenil muy inferiores. En un de ellos, Alemania, existe una estrecha relación entre la educación y el trabajo. La enseñanza y el aprendizaje profesional de calidad son dos claves fundamentales para reducir el desempleo juvenil. Los países con altas tasas de desempleo entre los jóvenes carecen de estabilidad y eficiencia en estos dos puntos, lo que nos hace replantearnos seriamente la necesidad de un cambio radical en la enseñanza y la formación de muchos países europeos.

Hasta ahora, las empresas trataban de reducir esta brecha a través de la inversión en formación interna para los más jóvenes, pero debido a la crisis, cada día se reducen más este tipo de programas formativos. Parece que algunos países han comenzado recientemente a darse cuenta de esto, y han empezado a promover las relaciones entre las empresas locales y universidades o centros de formación.

Sin embargo, es difícil ser optimista acerca de un problema que está arruinando la vida de tantas personas. Entre las soluciones posibles a este gran problema se encuentra la construcción de puentes entre la educación y el trabajo. Además, las nuevas tecnologías están a nuestro favor, siendo una herramienta poderosa que ayudará a los jóvenes a salir de este bache.


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