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¿Problemas de portabilidad, o mala atención al cliente?

Ya hemos contado que darse de baja de un operador móvil es casi una pesadilla, sobre todo si se trata de una empresa. Pero también para las empresas puede ser desesperante realizar una portabilidad.

Aunque los usuarios están acostumbrados a hacer portabilidades en cuanto se acaba la permanencia con el operador y todo es bastante sencillo ya que llueven las contraofertas, en el caso de una empresa, el problema puede aparecer una vez hecha ya la portabilidad.

Este el caso real de una empresa española que hizo una portabilidad de Movistar a Orange de tres líneas que pertenecen a los comerciales de dicha compañía, por lo que el teléfono móvil es una herramienta fundamental para realizar su trabajo. ¿Dónde esta el problema? En la entrega de los dispositivos.

Según explica la responsable financiera de la empresa, la portabilidad de las tres líneas se realizó el pasado 26 de abril, y a día 8 de mayo los tres móviles y sus respectivos contratos no habían llegado a la empresa.

El día 30 de abril, los tres móviles llegaron a la compañía; sin embargo, desde el servicio de mensajería exigían que estuviese presente el responsable de la empresa para poder entregarlos. Como en ese momento esa persona estaba ausente, se acordó con la compañía recoger los teléfonos en la nave de la mensajería; sin embargo, una vez allí no se entregan los teléfonos porque no están sus contratos.

Tras este incidente, el responsable financiero se pone en contacto con Orange para solucionar el problema, y sin embargo desde el operador le afirman que tiene que entrar en contacto directo con la mensajería (ChronoExpress) para la entrega, por lo que la compañía no se hace responsable de las incidencias.

Ahora el problema está en ponerse de acuerdo con la mensajería. Entre la empresa y el servicio de mensajería acuerdan una fecha para la entrega de los móviles y el responsable de la compañía espera a que lleguen los móviles; sin embargo, al no presentarse ningún mensajero nuevamente, vuelven a llamar y efectivamente, en la mensajería tenían una nota de recogida en la nave.

Se vuelve a concertar otra entrega, pero el mensajero no llega y desde la mensajería no pueden garantizar nada. La empresa contacta de nuevo con el operador móvil, esta vez para poner una reclamación ante esta empresa de telefonía, que es el primer responsable de las entregas ya que los teléfonos son suyos.

A día de hoy, no hay aun una manera de solucionar este problema porque aunque ha llegado el mensajero a la oficina, no está autorizado a hacer una entrega si no está presente el responsable de la compañía y si no están los contratos que Orange garantizó que enviaría y que aún no han llegado.

Lo que denota este tipo de situaciones es una mala gestión del servicio de atención al cliente por parte de la operadora y también por parte del servicio de mensajería contratado por este operador.

Uno de los motivos por los que los clientes y usuarios acaban desencantados es por una pésima atención al cliente, que además puede dañar considerablemente la imagen de la compañía ya que, gracias a Internet y las redes sociales, los clientes no se privan de criticar la mala atención recibida.


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