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Siete lecciones aprendidas de una mala inversión

Muchos son los casos de gente que se ha hecho millonaria gracias a una idea brillante o a una buena inversión. Cuántas veces lees el caso de una reciente startup que busca financiación y parece un negocio seguro, sin apenas riesgos y muchos beneficios. Suena sencillo, ¿verdad?

Sin embargo la realidad puede ser muy diferente ya que no todas las empresas de reciente creación obtienen los beneficios esperados y lo que es más, muchas de ellas ni siquiera sobreviven más de un año. De hecho, no es arriesgado afirmar que las inversiones que llegan a ser rentables son las excepciones.

Naufragio

Tras años de experiencia en inversiones, y mucho dinero perdido (casi 740.000 dólares), el emprendedor Neil Patel , reconocido como uno de los 100 mayores inversores en EEUU con menos de 30 años, resume en su blog Quick Sprout, las siete lecciones que ha aprendido tras haber hecho malas inversiones. Ideas que has de tener en cuenta antes de depositar tu dinero en una startup, por muy buena que te parezca la idea.

1. Invierte en aquello que conoces

Warren Buffet asegura no invertir en nada que no entienda y esa es una norma que cualquier inversor o emprendedor tiene que tener en cuenta. Debes invertir en el tipo de negocio que conozcas y, sobre todo, que entiendas. Por muy llamativa que pueda parecer una idea, si no comprendes bien sus interioridades, mejor no metas tu dinero en ella.

2. No te vuelvas demasiado avaricioso

A veces, el intentar maximizar el beneficio puede ser contraproducente. Si tienes la oportunidad de recuperar parte de la inversión no la desperdicies intentando conseguir dinero rápido, vendiendo en un momento de auge. El dinero garantizado siempre es mejor que las ganancias potenciales.

Y como no podemos adivinar el futuro, vende si crees que tienes la oportunidad de rentabilizar la inversión y el precio es justo.

3. Los beneficios son más importantes que los ingresos

Uno de los errores más comunes es invertir basándose en el crecimiento de los ingresos. No todos los modelos de negocio basados en grandes ingresos son rentables, ya que el crecimiento está ligado a los márgenes de beneficio.

No hay nada malo en invertir en empresas con altos ingresos con un crecimiento rápido, pero antes hay que asegurarse de que su modelo de negocio tiene el potencial de obtener ganancias en el futuro.

4. No inviertas solo en ideas, invierte en personas

No importa que la idea sea genial si el equipo que la respalda no es bueno o no trabaja bien. Sin un buen equipo, una idea por estupenda y novedosa que sea no saldrá adelante, así que antes de firmar el cheque asegúrate de que el equipo está listo para trabajar.

5. Haces el dinero en la compra, no en la venta

Es difícil que alguien pague por algo más de su precio de mercado. Por eso mismo, intenta conseguir el mejor acuerdo en el momento de la primera inversión, para asegurarte que no estás pagando por encima del valor del mercado.

Y no pienses que no hay buenos negocios ahí fuera: la dificultad simplemente es encontrarlos. Como inversor, tienes que tener en cuenta que eres tan bueno como tu último acuerdo. Así que elige con cuidado.

6. No abarques demasiado

Las inversiones no son un elemento pasivo: tienes que estar pendiente de ellas para asegurarte de que todo marcha como debería. Si tienes 100 inversiones abiertas, no podrás controlarlas todas. Céntrate y no intentes abarcar todos los campos, porque entonces no tendrás control sobre ninguno.

Además, en el futuro alguna de las inversiones requerirán más financiación (aunque ahora no lo parezca), por lo que siempre es bueno no tener todo nuestro capital en las empresas, sino reservar una parte en el banco para posibles emergencias.

7. No pongas todos los huevos en la misma cesta

Aunque puede sonar a contradicción con lo anterior, lo cierto es que aunque no hay que abarcar demasiado tampoco hay que centrarse en una sola compañía o sector, ya que si ésta va mal perdemos todo nuestro dinero. Lo importante es diversificar el riesgo de la inversión, desde las ideas más osadas a las más "seguras".

Además de todo esto, hay que tener en cuenta que si se quiere entrar en el juego de la inversión hay que hacerlo sólo si se está dispuesto a hacer apuestas continuamente durante los próximos 5 o 10 años, ya que la inversión nunca es a corto plazo.


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