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¿Sabes cómo sentarte a una mesa a negociar?

Una de las cosas que debe aprender todo emprendedor es a negociar. Puede que tenga su modelo de negocio muy claro en la cabeza, pero antes o después tendrá que sentarse con algún interlocutor y ceder o conseguir algo (o una mezcla de las dos cosas) de él.

Mostrarse hábil en las negociaciones puede ser clave en diferentes momentos de la trayectoria de la empresa, y puede marcar la diferencia entre el éxito y el fracaso de un negocio.

Además, aprender a negociar no sólo resulta útil para tu proyecto empresarial. Pensándolo bien, la negociación está presente en muchos aspectos de nuestra vida: desde pedir un aumento de sueldo, negociar unas facturas, solicitar un préstamo u obtener financiación del banco… hasta regatear el precio en un mercadillo o tienda local.

Negocia

Por todo esto, vía Smart Business Trend os dejamos algunos consejos de expertos para mejorar nuestra capacidad para las negociaciones, sean del tipo que sean:

Haz los deberes: investiga y profundiza

Es importante documentarse bien antes de entrar en una negociación. Mira y compara los precios del mercado, investiga la situación en otros países o incluso averigua la posición de otras empresas competidoras. El estudio del estado financiero y los balances propios o de otras empresas puede ayudarte a hacerte una idea más exacta de hasta dónde se podría llegar en la negociación.

Si lo necesitas, puedes recurrir a un abogado o un consultor financiero para que te ayude en esta tarea. Debes tener en cuenta que la información es poder, un arma potente que puede ayudarte a ganar en la batalla de la negociación.

Antes de nada, escucha

Escuchar es quizás la habilidad más importante para cualquier negociador. Negociar también significa echarse atrás para dejar al otro exponer sus argumentos. No interrumpas si no quieres ser interrumpido. Además, esto ayudará a aumentar la confianza y el respeto con la otra parte.

Mientras el otro habla, trata de apuntar mentalmente (o por escrito) las ideas que quieras rebatir más tarde. Sólo así podrás llegar a saber qué es lo que el otro quiere, y llegar a un acuerdo. Y no te quedes sólo con las palabras: fíajte también en el tono de voz, los gestos o la actitud al hablar.

Termina tus frases

Debes evitar el tono dubitativo o las frases incompletas, como si dejaras cuestiones en el aire. Sé firme y mantén un tono tranquilo y calmado.

Para convencer a otro, primero debes estar tú plenamente convencido de lo que dices. A partir de ahí, sé natural pero sin perder un ápice de seguridad y estabilidad.

Sé positivo, y saldrás ganando

Mucha gente afronta una negociación como un combate de boxeo, en el que deben quedar un ganador y un perdedor tras el intercambio de golpes. Suele ser una mentalidad errónea.

Si afrontas la reunión con mentalidad win-win es más probable que salgas con la sensación de que todos ganan. Una negociación no consiste en ir contra alguien, sino en concentrarse juntos en un problema e intentar encontrar la solución que más beneficie a todas las partes. Haz notar al otro que tu intención es que los dos salgáis ganando.

No es nada pesonal

Debes ser muy prudente en este sentido. No tomes nada como algo personal, son sólo business. No dejes que egos y personalidades te afecten a nivel profesional, conseguirás ver las oportunidades de manera más objetiva.

Vé al grano

Evita los rodeos y las largas historias. Céntrate en el problema y en las posibles soluciones con las que llegar a un acuerdo. De lo contrario, tus argumentos no parecerán más que una nube confusa de ideas inconexas. Ser honesto, claro y preciso ayudará a aumentar la confianza entre los negociadores y la credibilidad.

Cuenta hasta diez

Este es un truco que aprenderás con la experiencia: si la reunión no marcha como tenías previsto, cuenta hasta diez en silencio antes de seguir hablando o responder a una propuesta.

Con esta táctica, estás dejando constancia de forma discreta pero firme de tu desaprobación. El silencio es incómodo para algunas personas, por lo que es habitual romperlo torpemente. Aprovecha ese poder de desconcierto que tiene el silencio y utilízalo a tu favor: es probable que la otra persona interrumpa la pausa para proponer una oferta mejor.

No naufragues

Nunca te marches de una reunión con la sensación de que lo has perdido todo. No cedas a todas las demandas, ya que es un signo de debilidad. Y si crees que debes retirarte de la negociación, al menos llévate algún compromiso o acuerdo. También deberás considerar si ha llegado el momento en que otra persona prosiga con la negociación en tu lugar.

Y tú, ¿añadirías algún otro consejo a la lista?


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