¿Por qué una PYME virtualizaría sus servidores?

Mónica González, Responsable de Dominios en 1&1 y Servidores en 1and1

 

En muchas ocasiones hemos oído hablar de la nube como el futuro, y de los grandes beneficios que aporta a las empresas, sin embargo ¿pueden beneficiarse también las PYMEs de estas ventajas?

En Baquía ya han hablado en repetidas ocasiones de que los beneficios del cloud son particularmente destacables para las pequeñas empresas e incluso para los autónomos, puesto que eliminan, o reducen en gran medida, esa necesidad de grandes inversiones iniciales que suelen asociarse a los nuevos proyectos de TI.

O por decirlo de otra manera, las PYMEs podrán emprender proyectos de TI porque el coste inicial será el que ellos quieran destinar.

Diseno-nube

Estos nuevos proyectos podrían comenzar por la virtualización de sus servidores, atentiendo a cuatro objetivos principales:
 – dimensionamiento
 – actualización
 – especialización
 – control del gasto

Cuando una pequeña empresa (o un profesional independiente/autónomo) realiza la adquisición de servidores para dar respuesta a sus necesidades tecnológicas, normalmente se trata de una decisión basada en expectativas de crecimiento, con lo que podemos caer en infradimensionamiento o sobredimensionamiento (con los consiguientes problemas que ambos pueden acarrear), por lo que en muchas ocasiones nos encontramos que tras un importante desembolso no estamos aprovechando realmente las capacidades de ese hardware, o que por el contrario nos hemos quedado cortos y pronto será necesario realizar una nueva inversión.

Al trasladar nuestro servidor a la nube (virtualización), pasamos a un modelo en el que la escalabilidad y la disponibilidad son las claves, de forma que podemos estar seguros de que el dimensionamiento será siempre el apropiado, basado en un escenario de mínimos y unas estimaciones de crecimiento. En el momento en que nuestro negocio requiera mayor potencia simplemente la usaremos, sin necesidad de rediseñar nuestra infraestructura o de hacer nuevas adquisiciones.

Esta misma idea es aplicable a la renovación del equipamiento. En cualquier empresa, independientemente de su tamaño, llega un momento en el que es necesario renovar el hardware: obsolescencia, fallos en el funcionamiento, nuevas necesidades,… con lo que lo habitual suele ser tener que analizar de nuevo las opciones del mercado, ver las compatibilidades con los sistemas instalados, planes de amortización y un largo etcétera.

Sin embargo, cuando tenemos servidores virtualizados, como indicaba más arriba, simplemente tenemos que pensar en nuestro uso, y pagamos en función del uso. Si necesitamos más potencia, más velocidad, más almacenamiento,… lo tendremos en el momento, en la misma factura que ya estamos recibiendo, sin necesidad de todos los análisis anteriormente mencionados. Contando siempre con lo último en equipamiento.

El tercer punto sería la especialización. Las grandes empresas pueden permitirse tener un departamento de informática con la formación necesaria y conocimientos en diferentes áreas, algo muy diferente de lo que pasa en las PYMEs, donde normalmente habrá una persona responsable de la informática.

Al virtualizar nuestros servidores, el responsable de informática de nuestra PYME podrá centrarse en el día a día de la empresa, mientras que aspectos como la disponibilidad, la seguridad o la conectividad estarán perfectamente asegurados por el proveedor.

Por último, respondiendo a una necesidad de control del gasto, al virtualizar los servidores, tendremos una imagen bastante detallada y planificable de los gastos en TI, partiendo de ese escenario de mínimos que mencionaba antes y de los supuestos de crecimiento, todo perfectamente definido antes de empezar el servicio.

Con semejante ejemplo de flexibilidad y ahorro… ¿aún piensas que una PYME no estaría interesada en virtualizar? 


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