BAQUIA

10 consejos para decidir si creo una app (y II)

(Viene de la primera parte)

6. Hazlo bonito. Hazlo muy simple. Elige muy bien qué pones

Siguiendo en línea con el consejo nº 5, planteemos otra obviedad: piensa en el cliente al hacer tu app, no en tu negocio. Piensa qué quiere, y no qué quieres tú que quiera. Y preséntaselo de una forma simple y bonita.

Recuerda el componente emocional que puede llegar a tener una aplicación, algo que como cliente hemos decidido instalar en nuestro smartphone, que llevamos siempre con nosotros. Respondamos a ese componente emocional generando una experiencia agradable, idealmente única. Y nuevamente para llegar aquí debemos poner foco, elegir lo mínimo básico que presentar, algo en lo que realmente podamos poner todo nuestro corazón.

Dots

Uno de los juegos que más alabanzas ha recibido en el sentido de simplicidad es Dots, que pretende ser la quintaesencia de este concepto, tanto en qué consiste el juego, como en su diseño.

7. Piensa en dónde y cuándo está tu público

Ponernos en la piel del cliente no sólo exige que intentemos entender qué quiere de nuestra app, sino también dónde y cuándo lo quiere. Estos parámetros son novedosos en el caso de una aplicación con respecto de otros negocios, ya que la app irá siempre con nuestro cliente.

Reflexionemos sobre en qué situaciones el cliente se puede sentir tentado de usar nuestra aplicación. ¿Vendemos comida online? ¿Reservamos restaurantes? ¿Somos proveedor de material profesional de fontanería? Los casos de uso del dónde y cuándo deben guiar cómo se lo presentamos al cliente. Por poner un ejemplo muy gráfico: una aplicación de recetas para tablet debería implementarse con botones grandes que respondan a unos dedos con algo de harina, y con textos muy sucintos y de tamaño grande que se puedan ver a cierta distancia, para no tener que acercar la tablet muy cerca de los fuegos.

8. Interactúa. Manda mensajes. Cuida al cliente

Hemos hablado de la relación emocional y personal que queremos conseguir con nuestros clientes vía app. Siendo coherentes con esta aproximación, debemos hacer lo posible para que nos puedan hablar, comunicar sus quejas, preocupaciones o necesidades a través de la app. Y sobre todo, debemos responder a todas y cada una de sus peticiones o comentarios, y en el menor tiempo posible. Esa relación personal, de cercanía, no sólo nos ayudará a vender más, sino que hará a nuestros clientes más comprensivos con nuestros errores si es que los cometemos.

Además de reaccionar a lo que nos digan nuestros clientes, podemos invitarles a que nos cuenten, haciéndoles preguntas y encuestas, proponiéndoles temas de debate o incluso implicándolos en la creación de nuestros productos o servicios. Pero en todos los casos el cliente tiene que sentirse escuchado, tiene que ver que valoramos enormemente el esfuerzo que hace de forma voluntaria para explicarnos qué opina de nosotros.

Que nuestros clientes estén en nuestra aplicación no quiere decir que la estén usando con satisfacción, quizá están perdidos dando vueltas por ella sin encontrar exactamente lo que buscaban. En el uso de la aplicación les debemos dar mecanismos para que nos manden información de posibles fallos, bloqueos de la aplicación y otros problemas. Hay herramientas para recibir feedback, como Helpshift.

Otra forma evidente de interactuar con nuestros clientes es integrar nuestros procesos con las redes sociales. Dejando a un lado el marketing social y móvil, que no he querido tocar en estos posts, me refiero a la atención al cliente o feedback usando las redes sociales como herramienta. Una vez establecido este canal, debemos cuidarlo como cualquier otro y no dejar ningún mensaje sin respuesta.

Y, por supuesto, están los comentarios, votos y valoraciones de las tiendas de aplicaciones, que tenemos que seguir muy de cerca y responder si es necesario.

9. Mide. Mide más. Sigue midiendo

Además de los indicadores de negocio que ya hemos comentado anteriormente, necesitamos medir en todo momento todo lo que ocurre con nuestra aplicación, para tener el máximo de información. ¿Con qué frecuencia abren la aplicación los clientes? ¿En qué momentos del día? ¿Desde qué dispositivos? ¿Con qué sistemas operativos? ¿Qué flujos siguen dentro de la aplicación, qué secciones visitan?

Esta información nos ayudará a atacar los puntos débiles de nuestra aplicación y reforzar los fuertes. Relacionar estos indicadores con los indicadores de negocio es también clave, aunque en ocasiones no sea fácil.

A pesar de todas las posibilidades que tenemos de información para medir, lo importante no es tener muchísimos datos y estadísticas, sino tomar acciones sobre la información de la que dispongamos.

10. Actualiza la información con frecuencia. Pero no tanto la aplicación

Aunque existe la teoría de que al realizar actualizaciones frecuentes de la aplicación nuestros clientes la tendrán más presente, mi opinión es que no nos interesa ese tipo de presencia. Si nuestros clientes no usan la aplicación habitualmente, considerarán esas actualizaciones como innecesarias; en cada una de ellas se le pedirán unos permisos de acceso de la aplicación que les obligarán a aceptar las condiciones sin leer o analizar si es segura o no la actualización.

La única razón que veo para actualizar una aplicación en vez de sus datos es que no queramos disponer de un servidor contra el que se actualice. Pero esto sólo es válido en el caso de aplicaciones estáticas (por ejemplo, un catálogo de un museo) con las que el cliente no interactúe. En la mayoría de los casos, por tanto, tendremos que haber realizado algún tipo de desarrollo cliente/servidor, y por lo tanto ese mismo mecanismo nos debería servir para mantener una sensación de frescura en el contenido.

Creo por lo tanto que sí debemos actualizar en la medida de lo posible la aplicación, pero no vía un update del marketplace, sino actualizando datos. Estas actualizaciones deberían estar acompasadas de acuerdo a los usos de la aplicación. Si una aplicación tiene un ciclo semanal de uso, la actualización debería de ser al menos semanal.

Otra forma de mostrar actualización y mantenerse vivo en la mente de los que han instalado la aplicación son los mensajes push, que están disponibles en la mayoría de los sistemas operativos. Conviene usarlos con moderación, por la misma razón que las actualizaciones de apps. Si no estoy usando la aplicación, el que me interrumpa información irrelevante para mí de una aplicación concreta puede provocar la desinstalación de la misma.

Espero que estos consejos os sirvan para plantear de la forma más robusta posible el proyecto app de una empresa. Pero recordad un último consejo, de acuerdo al proverbio chino:

Si caes siete veces, levántate ocho.


Compartir en :


Noticias relacionadas

Recomendamos




Comentarios