BAQUIA

¿Cuanto falta para esto?

Nada más despertarme se abre un holograma sobre mi cama que me ofrece las últimas noticias, mi agenda para el día, y algunas consideraciones sobre el tiempo y el tráfico. Mientras tanto, en la cocina, un robot de última generación me está preparando el desayuno exactamente como me gusta.

Hoy toca ir a la oficina -solo lo hago una vez por semana y sirve para verme con el resto del equipo- tenemos que dilucidar donde vamos a fabricar el nuevo modelo de nevera. Estamos ante la encrucijada de seguir fabricando grandes series o pasar ya completamente a sistemas distribuidos en los que diseño, impresión de piezas en impresoras 3D y ensamblaje se puede subcontratar y distribuir por la red en todo el mundo. Los motores y su puesta en marcha son un problema y hemos detectado fallos en las pruebas que hemos hecho con 100.000 neveras impresas en 200 ciudades del mundo.

La logística distribuida, con pequeños centros de impresión de piezas y ensamblaje cercanos al cliente final, está dando buenos resultados pero el control de calidad sigue siendo un problema por resolver. El equipo ha calculado las ventajas de conseguir grandes series en puntos clave de nuestra cadena de suministro y, aunque cada día es menos competitivo, parece que, en según que lugares y tamaños de mercado se puede combinar ambos procesos y mejorar la calidad del producto entregado al cliente.

Lo más interesante es que tengo una reunión de telepresencia con una empresa alemana que está dispuesta a financiar a nuestros clientes la compra de la nevera si, a cambio, les ponemos un sistema de control de uso y les pasamos la información exacta de consumos medios de varios productos en los que están especialmente interesados. Nevera gratis por información detallada de uso.


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