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La delgada línea que separa la banca y las telecomunicaciones

En ocasiones, la innovación llega a algunas empresas de la forma más inesperada. Tal es el caso de los pagos móviles.

En África, desde hace mucho tiempo, se está haciendo un gran esfuerzo por \”bancarizar\” la economía.
Una gran parte de la población africana, no tiene acceso a ningún servicio bancario y esto hace que las compañías tengan que ingeniar sistemas para poder ofrecer facilidades en los pagos para, por ejemplo, los servicios de comunicaciones móviles.
Es precísamente en estos servicios, donde surgió una respuesta: MTN, el mayor operador móvil en África, desarrolló una solución para realizar transferencias mediante teléfono móvil entre cuentas de clientes del propio operador, convirtiéndose, así, en proveedor de servicios bancarios.
En este movimiento de pugna por los servicios bancarios, le han seguido muchos otros: Google Wallet, Paypal, Telefónica… y, recientemente, alianzas entre T-Mobile y VISA.

Como en otras ocasiones, estas innovaciones se adelantan a la legislación (que deberá ser ex-post) y obligan a reinventar el servicio al cliente.

Ahora, además de posibilitar el acceso a servicios bancarios para personas no bancarizadas, se pueden proveer servicios más \”ligeros\”, sin la necesidad de contratar varios servicios que antes eran inseparables (como tarjetas y cuentas corrientes), permitiendo decidir al usuario qué servicio quiere obtener (dentro de la oferta) y con qué proveedor.

No me sorprende el hecho de que, a esta iniciativa, se sumen diversos agentes: operadores móviles, empresas de tarjetas de crédito, proveedores de servicios de Internet… y otros que vendrán.
Se produce, así, el fenómeno de \”plataforma\”: Un abanico de servicios disponibles para el usuario, dentro de cada compañía.
En mi opinión, en esta pugna, se alzarán con la victoria aquel proveedor que aporte más valor, que sea flexible, que minimice los riesgos.

Veo esta nueva oferta como un soplo de aire fresco. Ya no se trata del \”café para todos\”. Aparece una mayor oferta, nuevos competidores, tarifas más competitivas… y el poder cambia de manos, para colocarse en las del cliente, donde debiera haber estado siempre.

Personalmente, dudo que tengan un gran éxito aquellos sistemas que se vanaglorien de predecir el comportamiento del usuario.
Si no es con mi consentimiento explícito, me molestaría que se pagara cualquier cosa que no haya encargado (como el caso de Starbucks, en el que te espera un café a tu gusto y pagado).

Para el sector bancario, se trata de integrar esos servicios de mayor interés para los clientes (y de generar nuevos servicios), sin olvidar el valor que todo banco debería proporcionar: confianza.
Precisamente, por este clima de desconfianza en el que vivimos, salpicado de escándalos, tiene sentido que innoven otros, si bien el gestor inteligente, intentará capturar todo el valor que pueda de las innovaciones, para proporcionárselo a sus clientes.

Bienaventurados los locos, los inconformistas, los rebeldes, aquellos que buscan nuevas formas de resolver los problemas, porque ellos fundarán valiosas startups.


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