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Seguridad de los niños en Internet: consejos para padres

Subir una foto a Instagram, compartir una idea en Twitter o comentar la fiesta de anoche en Facebook se ha convertido en algo tan cotidiano como el café de la mañana. O como el colacao con galletas. Para los más pequeños, Internet también se ha convertido en una herramienta necesaria para el día a día, ya sea por motivos académicos o de ocio. Esto, como no, también significa que tanto niños como adolescentes están cada vez más expuestos –e incluso más que los adultos- a los peligros derivados de un uso inadecuado de la red.

Anteayer se celebró en todo el mundo el Día del Internet Seguro (Safer Internet Day – SID2014), bajo el lema “Juntos podemos hacer una Internet mejor”. “Juntos”, empresas y usuarios, proveedores y clientes, y como no, niños y adultos. Y es que una gran parte de la seguridad de los más pequeños de la casa depende de nosotros, los adultos, tanto padres como familiares y profesores.

En cientos de medios pudimos ver publicados algunos consejos para padres que quieran proteger a sus hijos en Internet. En Baquía, hemos recopilado los que nos parecen más interesantes, agrupándolos en tres grandes materias muy a tener en cuenta en su educación digital: comunicación, comprensión y protección.

1. Comunicación

Habla abiertamente con tus hijos sobre lo que es apropiado y lo que no en la red. Igual de importantes que las reglas básicas de protección en la vida real que desde siempre se han enseñado a los niños (cerrar la puerta de casa, mirar antes de cruzar la calle, no hablar con desconocidos, ser educados con
las personas…), son las reglas de protección en la red. Explícales en qué consiste la privacidad y sus posibles riesgos, y ayúdales a configurar sus redes de forma segura. Deja que sean ellos los que decidan en algunas cuestiones, para que así, lo hagan bajo un criterio formado y no por imposición.

Háblales también sobre reputación online. Es bueno que entiendan que aquello que publican en Internet no es un juego, puede afectar directamente a la vida real, y por qué no, también a su futuro laboral. Explícales que, al igual que cuando envías una carta en papel (también es bueno que sepan que existen otras formas de comunicación más allá del universo 2.0, ¿o no es mucho más divertido escribir a los Reyes Magos por correo ordinario?), aquello que publicas en Internet es imposible de eliminar, no hay vuelta atrás.

Anímales también a que te cuenten sus experiencias. Así ganarás su confianza y más adelante, si tienen alguna experiencia negativa en Internet sabrán que podrán confiar en nosotros para contárnoslo. Es importante iniciar este comportamiento desde que son pequeños. Lidia Parra, experta en seguridad de los menores en las TIC, lo tiene claro: “prohibir el uso de internet a los menores es nadar a contracorriente”.

2. Comprensión. Aprende de ellos

Estamos ante nativos digitales, una nueva generación de la que, sin duda, tenemos bastante que aprender. Ellos podrán ayudarte a entender las redes sociales, la comunicación virtual y las ventajas que ésta ofrece. Pídeles que te ayuden a abrir un perfil de Facebook. Ellos lo harán encantados, además de sentirse más valorados y comprendidos. Cuanto mejor conozcas su entorno, mejor podrás educarles en un uso responsable del mismo. Eso sí, abrir una cuenta en una red social no puede ir nunca ligado al objetivo de “espiar” a tus hijos. Esto nunca será bueno ni para ti ni para ellos. 

3. Protección, que no intrusión

Aquí debemos tener siempre en cuenta una cosa: protección no es lo mismo que invasión de su intimidad. No por ser sus padres tenemos derecho a leer sus mensajes privados. Una solución eficaz para protegerles es utilizar filtros de control parental y navegación segura. De esta manera, evitaremos que accedan a información inapropiada, que pueda confundirles fuera de contexto.

También es fundamental no perderles de vista mientras utilizan Internet. Procura que siempre que estén conectados, ya sea desde el ordenador familiar, la tablet o el móvil, estén en el salón o en la cocina, y nunca solos en su habitación. Eso de pensar que nuestros hijos están protegidos en su cuarto, ajenos al peligro de la calle, se aleja mucho de la realidad.

Los tiempos de navegación son también otro punto importante, aunque se trata de una decisión personal entre padres e hijos. Algunos deciden que sólo los fines de semana, otros que después de hacer las tareas, y otros les permiten unos 15 o 30 minutos después de volver del colegio. Lo que está claro es que siempre son necesarias unas normas y una planificación.

Por último, debemos tener en cuenta que Internet y las redes sociales evolucionan constantemente, y con ellos, las amenazas y peligros de la red. Es por eso que debes revisar con frecuencia los riesgos que suponen cada uno de los cambios o nuevas funcionalidades en las redes sociales.

Hay una cosa clara, el día del Internet seguro es como San Valentín: debería celebrarse todos los días del año.


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